¿Implosionará el PSOE?

CAMPO DO DESAFÍO

Publicado: 30 may 2026 - 01:10
Opinión en La Región
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Arnaldo Otegi, el socio más disciplinado y fiable de Pedro Sánchez, ha charlado sin desperdicio con el periodista Enric Juliana. El histórico dirigente abertzale vive uno de los momentos más plácidos de su larga vida política, acariciando el sorpasso al PNV. Junto a este partido, ahora por boca de su presidente Aitor Esteban, son quienes aun desde posiciones divergentes, están radiografiando del modo más calmo el grave momento político presente. La vivencia de una autonomía con dinámicas propias y bien enraizada entre la ciudadanía vasca, permite a sus representantes políticos relativizar los acontecimientos de realidad alterada que se viven en Madrid. Otegi no solo ha dicho que su grupo no desea el adelanto electoral, sino que advierte sobre el intento de devolver al PSOE a la casilla bipartidista de la Transición: un realineamiento compatible con un movimiento similar en el PP.

Todo pende de las palabras y los silencios del secretario general.

En el PSOE, de puertas adentro de Ferraz y en todos los niveles orgánicos territoriales, el debate político y estratégico hace décadas que dejó de ser patrimonio de sus militantes. El PSOE, y el PP, están diseñados como maquinarias para ganar elecciones y, en todo caso, para disponer del poder. El para qué se desee tenerlo es ya cuestión sometida a las coyunturas del momento. Este imperativo de urgencia, pragmatismo y verticalidad del mando, ayuda a entender que, por debajo del mismo Pedro Sánchez, no existan las voces autorizadas para hablar en nombre del partido, hacia dentro del mismo y hacia fuera, a la sociedad. Todo pende de las palabras y los silencios del secretario general.

Quizá por este vacío, inaudito en el PSOE anterior a las primarias, alguien como Óscar Puente, ministro de Transportes, puede contribuir a elevar el ruido con sus palabras sobre el uso de “métodos no democráticos” en las investigaciones judiciales a miembros de su partido. Sospechas como esas son las que llevaron a Santos Cerdán y Leire Díaz a organizar, presuntamente, un entramado de investigaciones y favores a jueces y policías.

A la falta de reacciones en el interior del PSOE se contrapone la presión creciente ejercida desde el exterior. El asombro y la decepción ciudadana medran a pesar de todas las elucubraciones sobre la lawfare, los “pa’lante” o “el que pueda hacer que haga”. Los sucesivos procesos electorales autonómicos, siempre saldados con derrotas humillantes, muestran el enorme distanciamiento social y la ausencia de análisis críticos consiguientes. Es difícil imaginar el PSOE futuro con y sin Sánchez, como lo fue el tiempo inmediatamente posterior a González o Zapatero, y por ello, ante el decretado enrocamiento de posiciones, la presión social externa puede acabar provocando, vía urnas, una implosión descontrolada. Las palabras de Óscar Puente son un funesto anticipo de lo que viene.

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