Incompatibilidades: ¡En el sanchismo no!

Publicado: 27 feb 2025 - 09:56
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Decía Eugenio D´ors que todo lo que no es tradición es plagio. Siempre, o la gran mayoría de las veces fueron los partidos (auto)llamados de la izquierda y (auto)etiquetados de progresistas, los que han metido las narices en la aplicación de las incompatibilidades. Fue allá, a los principios de los ochenta del siglo pasado, una vez ganado el PSOE las elecciones en el ochenta y dos, y conformar gobierno, cuando se comenzaron a aplicar la ley de incompatibilidades. En el sector sanitario, sobre todo en el médico, hubo rebumbio. Bajo aquel eslogan “Por el cambio” todo era explicable ya que, ¡al fin!, con la llegada al poder de un partido progresista la aplicación de medidas progresistas era lo suyo.

La Ley 53/1984 de Incompatibilidades -Ley 100% socialista- al servicio de la Administraciones Públicas resultó ser muy estricta en aquel momento, con contestación social, que pregonaba como principio fundamental la dedicación del personal al servicio de las Administraciones Públicas a un solo puesto de trabajo ¡sin más excepciones que las que demanda el propio servicio público! Pero, y siempre hay un pero, hoy gobierna España el sanchismo, que nada tiene que ver con el PSOE de la socialdemocracia, y menos al PSOE de Felipe González, por lo que el comportamiento, la estrategia y las formas son antagónicas. Hasta en sus propias relaciones personales, Felipe y Sánchez, están en las antípodas y ni lo disimulan.

Hoy, sin que sirva de precedente, como si la palabra incompatibilidad nunca hubiese existido para nada, y aplicando una sobredosis de amnesia a aquel eslogan que sacaran de la chistera ya más modernamente el mismo PSOE, por el que “una persona un puesto”, hasta cinco ministros del Gobierno de España ya están postulados como candidatos a sendas Comunidades Autónomas (CCAA). ¿Son ahora ministros a tiempo parcial? Se irá viendo, aunque el don de la ubicuidad no existe. Y, cualquier atisbo de cumplimiento de incompatibilidades, tampoco. Sánchez, que desde el primer momento que accedió a la presidencia del Gobierno de España, va para siete años, todo lo fió y confió al gobierno Frankenstein, manteniendo acuerdos con los independentistas a costa del debilitamiento del resto de los españoles para mantenerse en Moncloa, le trae al pairo que los ministros estén a tiempo parcial, a tiempo mínimo -a veces hasta es mejor, pues menos tiempo para cometer torpezas-, o que incompatibilicen su trabajo. Incluso que se produzca choque de intereses entre el ministerio que ostentan -dirigir es otra cosa- esos cinco ministros y la respectiva CCAA a la que ya son oficialmente aspirantes llamados a presidirlas. Como son progresistas por convicción natural hasta serán capaces de mantener la objetividad y la equidad entre las responsabilidades presentes y las futuras para las que ya están designados.

Sabiendo la trayectoria de María Jesús Montero, Vicepresidenta primera y Ministra de Hacienda que, incapaz de aprobar los presupuestos para el 2024 y 2025, debió hacer otros méritos -desconocidos- para que con tales antecedentes económicos inherentes a su responsabilidad, sin embargo, asuma ahora la Secretaría General socialista de los andaluces. Así, cuando la mayoría de las CCAA pugnan y se desgañitan por una nueva financiación autonómica -desde Zapatero no se actualiza-, la Ministra ofrece la condonación de la deuda a las autonomías, independientemente que gastaran bien, regular o despilfarraran. Sí, paradójicamente, no les cobras la deuda a las CCAA, sino que se las perdonas, con lo cual más endeudamiento público; ya que las deudas siempre se pagan, ¿o no? Aunque te cobren en especies, acabas pagando. Gestionando así los euros de nuestra Hacienda no hace falta, ni falta hará, tener una Ministra que respete mínimamente la incompatibilidad para cargo público. Nada de tradición socialista. ¡Es el plagio sanchista!

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