Arturo Maneiro
PUNTADAS CON HILO
La inmoralidad de las pensiones
PUNTADAS CON HILO
La utilización de la sostenibilidad de las pensiones es una inmoralidad política, porque supone utilizar el temor y la angustia de los pensionistas para conseguir votos. Es una inmoralidad sembrar el temor a que la llegada al poder de alguna fuerza política distinta de la actual dejaría a las denominadas clases pasivas pensionistas sin su paga, la disminuiría hasta niveles insoportables o eliminaría el sistema mismo. Es inmoral, pero es frecuente en sectores de izquierda.
Acabamos de vivir esta dinámica en la picaresca gubernamental de llevar la revalorización de las pensiones -aceptada por todos los grupos- junto con otras medidas que no tenían ese respaldo. El objetivo era aprovechar la circunstancia para acusar a la oposición de no querer revalorizarlas y sacar un rédito político en las próximas elecciones de Aragón. Una intención reprobable desde el ámbito humano, político, social y económico.
Por lo tanto, existía la seguridad de que no habría problemas y que era una decisión firme. Todo lo demás era montaje (...)
Conviene recordar que desde hace por lo menos 30 años existe un pacto denominado de Toledo que tiene como principal objetivo separar la gestión de las pensiones del debate político diario y buscar acuerdos duraderos entre partidos. La idea es que no se lleve a la pugna partidista, y menos electoral, la sostenibilidad del sistema y la actualización de las pensiones. Son temas que no se cuestionan, que funcionan automáticamente, que nadie debe poner en duda, ni siquiera la insinuación de rebajas o eliminaciones de pagos. Es un punto muy sensible que puede incidir en la libertad de voto de los ciudadanos por el miedo que provoca. Y esto es inmoral.
Pues justamente eso es lo que pretende el equipo sanchista, que trata de aprovechar cualquier detalle para esparcir bulos, desinformación y mentiras desde las plataformas gubernamentales y partidistas sobre la revalorización de las pensiones. Incluso el presidente del Gobierno grabó un video para engañar a los ciudadanos con la idea de que la oposición no quería la revalorización de las pensiones, cuando sabía perfectamente que no era cierto. Pero el objetivo era aprovechar políticamente una sesión engañosa del parlamento y decir que gracias a él los pensionistas mantendría el poder adquisitivo. Pronto se demostró que todo el proceso era un montaje. Se comprobó que el video había sido grabado antes de que se produjera la votación en contra. Era pues un rechazo provocado para una picaresca impropia de un Gobierno serio. Una argucia que fue descubierta casi inmediatamente por los medios de comunicación.
¿Y como se puede demostrar, argumentar o presentar pruebas de que todo ha sido un montaje gubernamental? Pues sucede que días antes del debate parlamentario, la Seguridad Social ya había comenzado a enviar a los pensionistas la carta anunciando la revalorización; en ella figura el importe total que iban a cobrar, la subida de impuestos que las más altas pagarían y el neto. Todo ello comparado con las cifras del año 2025 para que quedase más evidente la ganancia. Además, ya habían pagado la mensualidad del día 25 de enero de acuerdo con esos criterios. Por lo tanto, existía la seguridad de que no habría problemas y que era una decisión firme. Todo lo demás era montaje, desviar el debate y la atención sobre los verdaderos problemas de este Gobierno.
El ministro Oscar Puente compareció en el Senado para dar cuenta de la responsabilidad del Gobierno en la tragedia ferroviaria de Adamuz que provocó la muerte de 45 pasajeros. El ministro mantuvo una actitud desafiante, asegurando que todo lo había hecho bien, que la gestión de la tragedia había sido impecable y que no veía ninguna razón para que le adjudicaran responsabilidad alguna ni para presentar la dimisión.
por qué no hicieron caso a las alarmas en sus primeras fases, por qué tuvo que morir destrozada tanta gente.
Para Oscar Puente lo importante era la gestión de la tragedia, dar la cara, acudir a los medios de comunicación, ser entrevistado diciendo verdades o mentiras. Hablar de la gestión de la tragedia suena construcción de un relato. Lo importante es la responsabilidad sobre las causas que provocaron el descarrilamiento; explicar por qué no hubo mantenimiento adecuado, por qué no hicieron caso a las alarmas en sus primeras fases, por qué tuvo que morir destrozada tanta gente. Y eso es lo que no sabe explicar el ministro y eso es responsabilidad suya. Insistir en que se gestionó bien la tragedia es ofensivo, había que evitarla.
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