Luís Celeiro
TÍA MANUELA
Os dereitos de todos
La ciudad constituye un buen observatorio para distinguir conductas y hábitos. Paseando por sus calles nos encontramos con ciudadanos respetuosos -la mayoría- con las leyes y demás normas establecidas. Al mismo tiempo, somos testigos de la existencia de una minoría indisciplinada y nada respetuosa que, poniendo la sociedad por montera, se ríe y desprecia elementales normas de convivencia. Esta conducta irrespetuosa y agresiva frente a lo establecido tiene un nombre antiguo: cinismo.
Así, los cínicos antiguos militaban contra las costumbres ciudadanas, que consideraban contrarias a lo que era 'natural'. Pensaban que la felicidad se alcanzaba obedeciendo los impulsos naturales y nunca reprimiéndolos. El comportamiento de los animales les sirvió de guía. Su totem era el perro, de ahí su nombre de cínicos.
La secta de los cínicos tuvo un filósofo símbolo, Diógenes de Sínope. Al igual que los perros, Diógenes, que no se recataba de satisfacer sus necesidades naturales (sexo, comida, etcétera) ante la gente y en plena plaza pública. todo ello lo consideraba bueno porque era natural. 'El cínico -escribe un analista del tema- se diferenciaba de los demás por su desvergüenza radical, por adoptar modos de vida que escandalizaban a la sociedad... Se proclamaron cosmopolitas y liberados de cualquier obediencia a las instituciones'.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Luís Celeiro
TÍA MANUELA
Os dereitos de todos
Jenaro Castro
MORRIÑA.COM
La ley de nietos
Manuel Orío
RECORTES
Predicciones indoloras
Fernando Ramos
HISTORIAS DE UN SENTIMENTAL
La primera entrevista a Antón Pulido hace 56 años
Lo último
La Región
CARTAS AL DIRECTOR
¿Quién dice la verdad?
AYUDAS ESTATALES
El PP reclama los fondos para zonas de vivienda tensionada
LOS TITULARES DE HOY
La portada de La Región de este miércoles, 16 de septiembre
CRISIS MIGRATORIA
Bruselas avisa: la prioridad es retornar a todos los migrantes