Koldo, Ábalos, Montoro… ¿y el Mundial, qué?
SUEÑOS DE OLIMPIA
En la serie interminable de episodios de corrupción de la partitocracia que sufrimos se habla poco del que podría ser el mayor y más dañino para la economía española.
El Mundial de fútbol 2030 que organizamos hermanados con nuestro peor enemigo, la dictadura homófoba y machista de Marruecos. Sin protestas, curioso, de los habituales grupos que claman contra las políticas sociales de países como Hungría o Rusia.
Aunque el gobierno se empeñe en cada ocasión en vender este gigantesco evento deportivo como una inversión de futuro y una millonaria entrada de divisas para las arcas públicas, los hechos y los informes posteriores rebaten estos argumentos. Muy al contrario, un Mundial o unos Juegos suelen arruinar o causar crisis económica en el país anfitrión.
Una operación ruinosa, cuya factura pagarán los ciudadanos hasta el último céntimo, mientras los conseguidores, la mafia de la FIFA y los gobernantes se benefician sin poner un euro de sus bolsillos.
En primer lugar, porque en el presupuesto inicial -siempre positivo- el apartado de gastos suele multiplicarse por cuatro o cinco en el resultado final. En segundo, porque parte de la inversión “desaparece” en comisiones, acuerdos oscuros, cuentas bancarias en el extranjero, fiestas, copas y prostíbulos.
Una operación ruinosa, cuya factura pagarán los ciudadanos hasta el último céntimo, mientras los conseguidores, la mafia de la FIFA y los gobernantes se benefician sin poner un euro de sus bolsillos.
Se mandó a juicio al expresidente federativo Luis Rubiales por besar a una futbolista en la final del Mundial femenino. ¿Nadie va a investigar como gestionó la concesión del masculino, con hilo directo y el beneplácito del mentiroso compulsivo de Moncloa?
Viajen en tren, viajen por carretera, intenten comprar un piso, llamar a la policía o acudir a Urgencias. ¿Es un Mundial la mayor prioridad de España?
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