Manuel Baltar
La guardia pedroriana
En 1992 Bob Dylan lanzaba una serie de preguntas al viento. ¿Cuántos mares tiene que surcar la paloma blanca antes de poder descansar en la arena? Sí, ¿Y cuántos años deben vivir algunos antes de que se les conceda ser libres? Sí. ¿Y cuántos años puede existir una montaña antes de ser bañada por el mar? Sí. ¿Y cuantas veces puede un hombre volver la cabeza fingiendo no ver lo que ve?... La respuesta, amigo mío, cantó Dylan, está soplando en el viento.
Moncho López+Diogo Brito+otros jugadores y el modelo funciona
Sesenta y dos años después son los seguidores del COB, a los que escuchábamos a la salida del Pazo, quienes se preguntan: ¿Hasta cuando podemos seguir aguantando la mirada a los trasatlánticos de la competición? La respuesta, como bien resalta el técnico Moncho López, está en la actitud. Se pueden cometer errores, la celeridad y viveza en el juego llevan a ello, pero nunca puede faltar la pasión. Condición que te lleva a competir siempre. Y más aún, si cabe, en los partidos con pronóstico favorable. Circunstancia que en una competición dual como es la Primera FEB, aunque nadie ha dicho que las limitaciones estén reñidas con el talento, se hace imprescindible y con la que el conjunto ourensano está cumpliendo. Está ganando lo que tiene que ganar. Morón fue el mejor ejemplo y Gipuzkoa la excepción.
La fórmula Moncho López+Diogo Brito+ otros jugadores es un modelo que funciona. Que le hace merecedor, al conjunto ourensano, del puesto de máximo privilegio que ocupa. Compitiendo en la zona noble de la clasificación con rivales como Estudiantes, Burgos, Fuenlabrada o el ilusorio Dream Team de Pedro Fernández, el Betis, que le duplican los más pobres y triplican el resto, el presupuesto. Y cuando llegue la parte más empedrada ya se verá lo que pasa.
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