Jaime Rodríguez Arana
Separación y limitación del poder
LA PUNTILLA
Estaría bueno que a estas alturas constitucionales alguien se atreva a cuestionar la libertad de expresión y la libertad de información. Pero siempre puede darse un prurito de autocensura, saber que no todo se puede decir y en según qué contexto y los programadores televisivos debieran saber lo mismo, que no se debe dar voz a todo el mundo cuando van en contra de la evidencia científica. El futbolista Marcos Llorente ha vuelto a tener un altavoz en “El hormiguero” para promocionar el cáncer de piel, según los dermatólogos. De la misma forma que la información sobre avances científicos debe estar muy calculada para no generar unas expectativas que van a tardar mucho tiempo en verse satisfechas, la que proporcionan una serie de indocumentados en asuntos de salud debieran no emitirse. A nadie se le ocurriría llamar a su programa a un predicador del fentanilo. Ni la polémica, ni un punto de audiencia, merecen dar tiempo televisivo a promotores de la enfermedad.
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