Maestros contentos, prometedor futuro

CLAVE GALICIA

Publicado: 08 oct 2025 - 05:10
Opinión en La Región
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Ser hijo de maestra y compartir centro escolar marca la infancia. Doble vigilancia en el patio y mayor castigo por las travesuras para disipar cualquier sombra de corporativismo con el rapaz. Incluso cambia el orden de los apellidos del alumno porque los profesores lo llamarán siempre por el primero de la madre y la clase irá detrás. “Maestra era mi madre, maestro era mi padre”. El recuerdo está siempre en boca de los hijos, pero es difícil que la siguiente generación diga “soy maestro como lo era mi madre o mi padre”.

La doble ración de vacaciones no suele compensar las horas extraescolares, como sabe el que ha visto correcciones de exámenes, preparación de clases o sacudidas de mocos

O los dos como sucedía en varias viviendas de uno de los edificios levantados por cooperativas de maestros a finales de los años 70 del siglo pasado en A Coruña. Pero no fue cantera como sucedería en una comunidad de vecinos compuesta de abogados, médicos o dentistas, profesiones proclives a heredar clientes o pacientes con la vocación. Quizá porque los hijos vieron el desgaste emocional que supone la docencia. En la generación EGB, con el caballo arrasando hasta en los colegios, los maestros fueron el soporte de familias desestructuradas, cargaron con preocupaciones ajenas y sacaron buenas remesas de alumnos.

Ahora se enfrentan al estrés que produce la indisciplina y la gestión de la diversidad en las aulas, según el informe “Talis 2024, Estudio internacional de la enseñanza y del aprendizaje”, elaborado en 55 países , con muestreo en 1.013 colegios españoles –507 de secundaria y 506 de primaria–, y publicado ayer por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) .

La doble ración de vacaciones no suele compensar las horas extraescolares, como sabe el que ha visto correcciones de exámenes, preparación de clases o sacudidas de mocos. Pero el futuro es prometedor, según se infiere de la nota del estudio a la satisfacción del cuerpo docente, epígrafe al que no suele prestarse demasiada atención. El 95% del profesorado de educación secundaria y el 97% de primaria está satisfecho con lo que hace, porcentaje superior al 89% y 87,5% de promedio de los países de la OCDE-27. Pagar con satisfacción el estrés por enseñar es un acto de generosidad. Y un maestro contento contagia las ganas de aprender letras alegres y números saltarines. Enseña futuro.

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