Carlos Risco
COSAS QUE CONVIENEN
En el amor
PERDÓN POR LA MOLESTIA
No queda en la ciudad esquina / tras la que yo me pueda esconder / siempre aparece Carolina con algún tipo de interés". El grupo M-Clan ha actuado en las fiestas de Ourense y se puede hacer un juego de palabras con esas frases de uno de sus éxitos. Qué fastidio, ya están aquí las fiestas. No es una exageración en el caso de la capital. O no lo es en relación con un sentir siempre importante cuando tocan los festejos, antes del Corpus, ahora esta amalgama de eventos en unos días de junio.
Se desean las vacaciones porque se trabaja los once meses anteriores. Se anhela el fin de semana porque de lunes a viernes el curro impone su ley. No constan, o no son relevantes, plegarias para que llegue de una vez el programa que permite el talonario municipal. Se ha jugado durante años con las fechas, haciéndolas bailar por junio adelante según propósitos nunca convincentes. Hay una relación directa entre pasarlo bien y ponerse hasta arriba de decibelios y el Ourense que se hace mayor ya desdeña el chunda chunda que entra por la ventana en la noche de verano. Pero ya aborrecía la salmodia de la tómbola, que alegría, que alboroto, otro perrito piloto. Maldecía las sirenas del tiovivo cada vez que arrancaba o paraba el carrusel. Los organizadores de las fiestas han llevado las barracas a Oira, Expourense, Alameda, Remedios, Parque Barbaña y otros etcétera, pero todos rezaban aparta de mí este cáliz. Las actuaciones nunca contentan a los que quieren un Tomorrowland en As Burgas. El entorno de Os Remedios y de la zona del puente viejo es un ejemplo estos días de un mejorable respeto a un conjunto de obligada preservación. Ya no digamos el efecto tapón de algún palco. Lugo espera por su San Froilán, Santiago por el Apóstol, Pontevedra por la Peregrina, o A Coruña por María Pita. En Ourense la espera no ilusiona, resigna. Y no, esta no es tierra de aburridos. Es casi imposible escapar al Entroido que entra hasta por los hospitales y residencias de mayores. Miles de personas tachan cada día del calendario esperando por esos días mágicos. No por el Corpus, por algo será. No por M-Clan, con todos mis respetos.
Cada día despierto / en distinta habitación / donde doy con mis huesos / cuando está saliendo el sol". El blues del autobús de Miguel Ríos es un poco más blues y menos autobús. El granadino dio con sus huesos en una de sus estancias domésticas y ya no salió a la carretera rumbo a Ourense, que le esperaba. Se desinfló el programa festivo de la ciudad porque uno de los nombres era el viejo Mike. Una cornada apartó a Morante de las plazas, un traspiés envía a reposo al ochentero, tanto en edad como en década prodigiosa. Hay que ir al regusto de los recuerdos para tapar la grieta de la ausencia. Era el sábado 27 de agosto de 1983 y Miguel Ríos metía 15.000 almas en el estadio de O Couto (entonces José Antonio) en plena gira El rock de una noche de verano. Como aperitivo, Luz Casal y Leño, anverso y reverso del pentagrama. Ya no está Miguel Ríos para salir de un brinco al escenario antes de dar la bienvenida "a los hijos del rock and roll". También Pablo Milanés en las últimas actuaciones en Ourense reposaba en un taburete pero su entrada a Yolanda era una obertura a la sensibilidad: "Esto no puede ser no más que una canción, quisiera fuera una declaración de amor". Incluso Leonard Cohen, ya con 75 tacos, emocionó a sus entregados fieles en el Pazo dos Deportes Paco Paz en septiembre del 2010 tarareando So long Marianne aunque fuesen por francés. Qué decir de la actuación de James Brown el 13 de julio del 2000 en Os Remedios esperando que cantase Sex machine por si a la gente se les pegaba algo. Si siguiésemos con el repaso encontraríamos decenas de presencias evocadoras y no necesariamente por las fiestas de la ciudad. No vino Miguel Ríos este año, pero él solo tampoco tiene la capacidad de dar lustre a unos festejos de eficacia muy limitada. Cuídate, Miguel. Mientras, te recordamos en O Couto en el 83 haciéndonos creer que "vuestro impulso nos hará seres eléctricos".
En una de las entradas más reconocibles del pop rock de los 90 Enrique Bunbury, de Héroes del Silencio, advertía que "te puedes vender / cualquier oferta es buena si quieres poder". Cientos de jóvenes subían su tono en las fiestas del 91 chillando "déjame, que yo no tengo la culpa de verte caer" por la zona de A Saínza, lugar del concierto. Los Suaves mandaron al otorrino a cientos de devotos tras el Derrame Rock del 2013, otro de los eventos de las fiestas de junio, que quedan con letras capitulares. Pero también en Ourense se le pudo romper el amor de tanto usarlo a la mismísima Rocío Jurado porque cantó en 1991, anticipando que se agotasen los wonderbra en las lencerías de la capital. Amaral, en el 2009, ya nos amenazaba que no quedaban "días de verano" pese a tocar en junio. En el 2018 quedamos "agradecidos" a Rosendo. En el 2008 Miguel Bosé dio "bambú" a alguna cintura cimbreante. Manolo García en el 2009 nos dejó escribiendo "querida Milagros" para acabar "como un burro amarrado a la puerta del baile". A El Canto del Loco le dejamos "entrar en el garito con zapatillas" en 2001 y 2004. Y otros muchos a beneficio de inventario. Hoy concluyen las fiestas de Ourense, con pocas ganas de quedarnos con nombres. Ya pesan los años y los de mi generación maldicen el ruido del concierto cuando antes poníamos la tripa contra el altavoz. Igual las fiestas son muy buenas y los malos somos nosotros.
Mira tú como las torrenciales lluvias han puesto a Viana y su comarca bajo riesgo de naufragio. Mira tú como las siempre inoportunas tormentas, quizá más habituales hacia el final del verano que a comienzos, han volteado enseres, removido tierras y arrancado árboles ante la mirada de terror de los testigos. Mira tú como las imágenes nos ponen en el espejo de situaciones semejantes vividas en otras latitudes. Mira tú como la siempre retórica alusión al cambio climático está detrás de estos fenómenos sin que quede muy claro cuántos se creen la teoría. Mira tú como los brazos de los afectados han sido los primeros en muscularse ayudando a la gente y quitando el barro de la puerta de casa. Mira tú como algunas zonas del rural parecen vivir con el gafe, especialmente en el oriente de la provincia, donde los incendios hacen casi siempre de las suyas. Mira tú como Ourense, un año más, se encara resignado a vivir entre llamas. Ya empezó la cosa por Boborás. Mira tú.
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