Un manifiesto con onda expansiva

VÍA DE SERVICIO

Publicado: 14 ene 2026 - 01:50
Opinión de Fernando Lusson.

El loable intento del exministro Jordi Sevilla con su manifiesto Socialdemocracia 21, tiene tan poca virtualidad presente como futuro incierto, porque está pensado más que para cambiar el rumbo del PSOE en mitad de la legislatura para preparar el futuro del partido cuando toque afrontar la travesía el desierto que deviene cuando se pasa del gobierno a la oposición y se hace preciso recomponer las estructuras internas y los mensajes ideológicos.

Una de las principales aportaciones de Sevilla al debate político es su apelación al PSOE para que se abra al consenso democrático con sus adversarios en cuestiones de Estado. El exministro de Zapatero lanza un mensaje al interior de su partido, pero la onda expansiva debiera alcanzar también al principal partido de la oposición, llamado a gobernar en un futuro cercano. Porque dos no acuerdan si uno no quiere y es muy posible que en la próxima legislatura sea el PP, y menos si gobierna con Vox, quien no desee ningún tipo de entendimiento con el PSOE, por lo que toda la doctrina sobre reformas pactadas, regeneración democrática acordada y consensos constitucionales volverá a un cajón ante la urgencia de complacer a sus votantes. Así, el PP también tendrá que responder a la apelación de Jordi Sevilla a la necesidad de librarse de “la dictadura de las minorías”, en ese caso protagonizada por Vox. Incluso es posible que también a Feijóo le crezca algún manifiesto crítico elaborado por los miembros del ala más centrada del partido que consideren que el apoyo de Vox horada las posiciones tradicionales de una organización que bebía de la democracia cristiana y que debiera recordar, como recomienda el exministro al PSOE, que también ellos son hijos de la Transición y de la Constitución.

será muy difícil que entre el PSOE y el PP se alcancen pactos de Estado que es lo que viene a proponer Jordi Sevilla.

Acusar a su partido, como hace Jordi Sevilla de ser el causante del auge de la extrema derecha en nuestro país es una apreciación que sitúa la carga de la prueba en quienes tienen una responsabilidad parcial en un fenómeno, que corresponde atajar a aquellos que compiten por el mismo electorado. En distintos países la ultraderecha ha conseguido desbancar y sustituir a los partidos conservadores tradicionales, porque en unos casos han asumido sus proclamas populistas en materia de inmigración, seguridad, políticas ambientales y de género, o porque no han defendido en sus territorios lo que han aprobado de consuno las tres grandes formaciones que lideran la Unión Europea. Y en cuanto a las políticas progresistas desarrolladas por el PSOE, a sus socios de gobierno y de legislatura, excepto a Junts, les parecen siempre demasiado socialdemócratas y manifiestan que tienen que estar vigilantes para que al PSOE no le salgan los tics más moderados.

Sin duda será muy difícil que entre el PSOE y el PP se alcancen pactos de Estado que es lo que viene a proponer Jordi Sevilla. Cuando Feijóo lo ha hecho se ha presentado ante Sánchez con su programa electoral que había sido derrotado en las urnas, y todo su proyecto político se ha limitado a un “antisanchismo” nada colaborativo, por lo que es previsible que un PSOE en la oposición aplique la misma dureza que ha recibido a lo largo de los gobiernos de Pedro Sánchez.

A no ser que lo que Jordi Sevilla proponga, más o menos abiertamente, es que el PSOE permita gobernar al PP sin la necesidad de que pacte con Vox. Si es así, quienes vencieron al “no es no”, que lo digan.

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