Manuel Herminio Iglesias
DENDE SEIXO-ALBO
A realidade supera á ficción
MORRIÑA.COM
Es muy de agradecer que Pedro Sánchez reconozca abiertamente su facilidad para el cuento chino. De hecho, es la cuarta vez que nos cuenta el mismo cuento mandarín, de forma que Marco Polo Pedro se programó un viaje internacional para huir del infierno nacional, y de paso potenciar su obsesiva cruzada anti-Trump arrojándose a los brazos del enemigo mundial de la democracia, Xi Jinping. Imaginemos la conversación: “Cari, yo también quiero ir. No te preocupes, amor, que, aunque el juez Peinado te ha pedido sin éxito el pasaporte, decimos que te ha invitado oficialmente Xi, y me acompañas de turismo a la Muralla pese a estar imputada”. La cosa no es para broma, porque cualquier otro español en la misma situación que la mujer del presidente no hubiera podido viajar al extranjero como Begoña Gómez, que acaba de ser procesada por 4 delitos y se queda a un paso del banquillo del jurado popular. Y allá se fue el matrimonio en otra semana de juicio mascarillas a la corrupción sanchista, donde se pone de manifiesto la institucionalización del fango como contribución a la cloaca del sistema Frankenstein que los socios aprueban y protegen.
Marco Polo Pedro se dispone a liderar el mundo, y no descartemos que cualquier día de estos se quiera sumar a la conquista espacial de la Nasa
Que las relaciones comerciales con China se deben cuidar nadie lo duda, pese a tratarse de una dictadura comunista enemiga de occidente y pilar fundamental del eje formado por Rusia, Irán y el frente bolivariano latino que Sánchez reúne en España estos días. El capitalismo es el capitalismo, ya sea progre, populista, facha, estalinista o leninista. Lo que cuenta es aparentar una salida al aislamiento y falta de influencia de España en el concierto global, y procurarse un futuro personal cuando las urnas desalojen del poder al sanchismo. Marco Polo Pedro busca una salida a su tormento judicial, que está siendo un espectáculo poco edificante pues retrata a la perfección la catadura moral y ética de los presentes gobernantes de España. Claro que la derrota de Orbán en Hungría a manos de un derechista moderado como Péter Magyar, representa la hegemonía del PP europeo. O sea, que, aunque Sánchez se ha apresurado a felicitarle por su victoria, está felicitando a Feijóo, castigando al infiltrado de Putin en la UE y arrojando piedras contra su propio tejado pues el sanchismo azuza la implantación de Vox en España para restarle al PP y sacar tajada electoral. Y es que Abascal se tomó las elecciones de Hungría como propias y comprometió ante Orbán su destino ideológico compartido.
Marco Polo Pedro se dispone a liderar el mundo, y no descartemos que cualquier día de estos se quiera sumar a la conquista espacial de la Nasa porque cuando los tribunales empiecen a dictar sentencias no le quedará sistema solar al que viajar. Hungría ha elegido a Europa, y Sánchez elige a China en su política exterior errática sin exigir a Xi libertad de prensa y respeto a los derechos humanos. Siguiendo la inspiración de Zapatero, que según dicen ha convertido a Sánchez en el peor presidente de la democracia después de él, Marco Polo Pedro se entrega a Jinping como si fuera el Confucio del siglo XXI, pero con un toque de Mao y un aire a Groucho Marx.
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