Maricarmen y sus muñecos

TRAZADO HORIZONTAL

Guiñol de la política populista, tramposa y demagoga. Nueva representación del poder político con la vivienda.

Publicado: 04 oct 2026 - 04:10
Maricarmen Abascal, la octogenaria madrileña desahuciada.
Maricarmen Abascal, la octogenaria madrileña desahuciada. | Europa Press

España se ha convertido en un gran campamento desde Ceuta a la Puerta del Sol. Las chabolas ilegales del Trampolín mutaron en tiendas de campaña justo en el kilómetro cero madrileño, donde la extrema izquierda socialcomunista pretende resucitar, como ha hecho con Franco, el movimiento indignado con el que llenar la saca de votos y relato. Casi 9 años después, la culpa del problema de la vivienda es de los fondos buitre, los bancos, la oposición, el ático y demás demonios de la internacional ultraderechista. El Gobierno que lleva gestionando España cerca de una década ha encontrado en Maricarmen y sus muñecos la excusa perfecta para recuperar la narrativa perdida con la invasión de Ceuta y la corrupción sistémica.

Los muñecos pueden ser esos famosos militantes que no hace falta citar, esos que recitan poesías, se encadenan a la demagogia y confunden a Maricarmen con Paquita mientras silencian casos de desahucio con suicidio en Barcelona y callan que la Cataluña del PSC, ERC y Junts es la comunidad autónoma donde más desalojos forzosos de viviendas se producen. Ada Colau, el sindicato de inquilinas y toda esta tropa que ve en la vivienda su regreso a la política ante las inminentes elecciones generales es incapaz de mirarse el ombligo y preguntarse si sus políticas extremistas de ultraizquierda caribeña no tendrán parte de la culpa de que nuestros jóvenes no puedan acceder a un piso y nuestros mayores sean desalojados.

Sobran promesas incumplidas y falta decencia política a la hora de abordar el problema

Todos sentimos pena honda al ver a una anciana de 87 años salir de su hogar por sentencia legal después de disfrutar durante 70 años de un piso que no era suyo a renta antigua fruto del plan de vivienda franquista que derogó una ley socialista con la que se ha permitido semejante escena de tercermundismo habitacional. Y como el helicóptero de Franco en el Valle de los Caídos, la superproducción estaba programada para ser televisada en directo. A la pobre Maricarmen la están usando los indignados que impulsaron una ley de vivienda que ha reventado el mercado, ha encarecido los alquileres, ha restado oferta y ha favorecido la okupación en menos de lo que un gallo canta “vulnerable”. Son los mismos del 15-M, esos que accedieron al Gobierno y al casoplón de Galapagar sin hacer nada para remediar la especulación o la pifiaron con las pulseras de los maltratadores. Esto de los decretos Maricarmen se ha convertido en un número barato de ventrílocuo que no le llega ni a la suela de los zapatos al guiñol de Maricarmen y sus muñecos.

Títeres

Los portavoces del sindicato de inquilinas parecen extensiones de muñecos títeres predicando eslóganes electorales contra la propiedad privada de Pedro el casero con palabras malsonantes como expropiación, desahucios y fondos buitre. La cuadrilla de acampada tiene sus planes y nadie los estropeará con decretos-ley oportunistas o con un acuerdo que permite a Maricarmen regresar a su piso del Retiro madrileño, solución que han hecho posible el Ayuntamiento de Madrid y la empresa propietaria Urbagestión antes del numerito gubernamental que pretende arreglar en unos días el problema de la vivienda que sus políticas intervencionistas han acrecentado en una década de desatinos.

El sanchismo y su ministerio de la vivienda han fracasado de nuevo, como fracasó este Gobierno negligente en Ceuta y en la prometida regeneración democrática que ha multiplicado los casos de corrupción. Puestos a descifrar quien es quien en la parodia gubernamental de Maricarmen y sus muñecos se identifica claramente a Yolanda Díaz en el papel de Doña Rogelia, llamando a movilizarse contra sí misma en una indigna simulación de falsedad política impropia de un servidor público. Al pato Nicol, de carácter macarra e irreverente, le pega Oscar Puente, el ministro más rápido en disparar contra todo lo que se mueva al oeste de Pecos, Ceuta y la Puerta del Sol. A la supuesta ministra de vivienda, Isabel Rodríguez (“tengo un cacao”), le va el rol de Daisy, no confundir con Delcy. Daisy es una joven moderna, que se ha encargado de ponerle el casco a Sánchez para inaugurar obra de vivienda sin más resultado que una foto. Y en el papel de Rodolfo, el león tierno, sensible, delicado y entrañable de Maricarmen y sus muñecos, tenemos a Pedro Sánchez, capaz de anunciar bajo apariencia de peluche, pero con cara de cemento armado, la construcción de miles de viviendas públicas que son pura ficción de cartón piedra.

Maricarmen y sus muñecos han quedado retratados en el teatro del populismo ante un problema real como el de la vivienda que requiere de la participación de todas las administraciones, de consensos y cesiones por parte de todos los protagonistas del mercado inmobiliario. Sobran promesas incumplidas y falta decencia política a la hora de abordar la principal preocupación de los españoles. Para resolver el problema de la vivienda no basta sólo con el guiñol de Maricarmen y sus muñecos.

El Delegado dimitido

Pérez Triano
Pérez Triano | Opinión

A Pérez Triano le han dimitido como cabeza de turco de la crisis de Ceuta. Ha dicho que renuncia, pero en realidad le renuncian como Delegado del Gobierno porque ha mentido repetidas veces y la juez Tardón estrecha el cerco. Su jefe de Gabinete le dejó en evidencia cuando dijo que había informado de las alertas de invasión en Ceuta. Él mismo explicó que no tenía capacidad para ordenar la apertura de las puertas de la frontera, en lo que se interpreta como un señalamiento a instancias superiores que sólo pueden ser el ministro Marlaska y por extensión el presidente Sánchez. Una decisión de ese calibre que afecta a la seguridad del Estado no está al alcance de un delegado del Gobierno o de un ministro de exteriores por muchos videos ridículos que grabe en Nueva York como si fuera Paco Martínez Soria recién llegado a la gran ciudad. Esa ha sido siempre la constante del sanchismo: la mentira como forma de esquinar la realidad. Ahora solo cabe que la Audiencia Nacional llegue al fondo de un lamentable episodio de invasión premeditada de Marruecos que Sánchez definió como “violación de la integridad territorial de España” y el Rey como “desafío inaceptable”.

El "cacao" de la ministra

Isabel Rodríguez, ministra de Vivienda y Agenda Urbana
Isabel Rodríguez, ministra de Vivienda y Agenda Urbana | La Región

Isabel Rodríguez, ministra de Vivienda y Agenda Urbana, es la síntesis del sanchismo sobrepasado por la mediocridad y la realidad del fango y la cloaca. “Tengo un cacao”, dijo con naturalidad de adolescente toda una titular de esa cartera moderna y vital del Gobierno de España cuando explicaba los decretos Maricarmen tras el consejo de Ministros. Algo improcedente para un gestor público que está impulsando dentro del mercado de la vivienda el intervencionismo estatal y un ataque inconstitucional a propiedad privada. Ver ese caos gubernamental, extensión de la caótica gestión en Ceuta y prolongación del bulo y la mentira negacionista de la corrupción sanchista, da mucho miedo. Tanto como el famoso “exprópiese” bolivariano de Hugo Chávez y esta negligente carrera de populismo electoral y demagogia doctrinaria con las que entrampar y atrapar el voto. Isabel, por orden de Pedro el arrendador, ejecuta una política de vivienda que incurre en todos los vicios de la extrema izquierda intervencionista. Todo por la pasta, por los votos y por el secuestro de la democracia, como en los mejores tiempos del franquismo.

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