Tamara Balboa
TRIBUNA
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MUJERES
Qué les mueve a ello? Parece ser que su amor por el lujo, pero, sobre todo, por la innegable exhibición del poder. Hay seres en el mundo cuyo afán es acumular riqueza y mostrarse al mundo como escaparates andantes. Jamás, por muchos años que vivan, podrán desgastar una sola prenda de las que poseen, a diferencia de las personas comunes cuyo vestuario se compone de prendas de ocasión y de intercambiarlas entre madres e hijas o hermanas, al margen de las compras normales. Hay bastantes casos que servirían como ejemplo de las extrañas protagonistas de nuestro artículo de hoy. Uno de ellos, sin lugar a dudas, se llama Imelda Marcos. Posiblemente hoy muy pocas personas recuerdan quién es, pero una estela imborrable acompaña a su persona. Imelda fue la primera dama de Filipinas entre 1965 y 1986, etapa en la que su esposo, Ferdinand Marcos, presidió ese país.
Pero sobre todo por su colección de zapatos: 3.000 pares, aunque no está clara la cifra, al margen de joyas y ropajes. En cada una de las piezas lucía la firma en exclusiva de los diseñadores más prestigiosos del momento.
Conocida como la Mariposa de Hierro, Imelda Marcos fue una política destacada en aquel tiempo y no precisamente de bienaventuranza. Pero la verdadera fama de Imelda le vino por su opulencia, su estilo lujoso de vida y de alto consumo, y sus derroches. Pero sobre todo por su colección de zapatos: 3.000 pares, aunque no está clara la cifra, al margen de joyas y ropajes. En cada una de las piezas lucía la firma en exclusiva de los diseñadores más prestigiosos del momento. La riqueza en demasía, el deseo de tener más, de sentirse poderosamente superior a los demás mortales, y esa fijación por atesorar bienes sin cuento, esa presunción de ser única, al final parece que no compensa.
Ella misma confesó la pertenencia de sus 3.000 pares de zapatos de los cuales ¿cuántos se habría puesto? Porque por mucho dinero que se tenga ¿cuántos bistecs se pueden comer en una colación? ¿Cuántos actos o fiestas para calzar tantísimo zapato? ¿Cómo elegir entre tanto, si la vista no alcanza el total? ¿Y qué fue de todo ese boato? Hay varias versiones. En cuanto a sus joyas, valoradas en unos 20 millones de dólares, parece ser que se guardan en el Palacio de Malakañang, y la parte rescatada de la colección de zapatos se muestra en el Museo del Calzado de Marikina, en Manila. El resto de la inmensa riqueza en vestuarios y demás complementos sufrió el deterioro del tiempo. Se dice que muchos de ellos fueron destruidos por las termitas y la humedad. La fuerza de la naturaleza…
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