Luis Sotelo
Borrasca Ingrid: la incompetencia disfrazada de prudencia
El presidiente del Congreso, Patxi López, llegó al atril y pronunció el nombre del candidato para formar Gobierno que le había propuesto el rey: Pedro Sánchez. Tras un agotador carrusel político de varias horas y ruedas de prensa sobre la segunda ronda de consultas del monarca con los líderes de las fuerzas políticas, a última hora de la tarde se supo el resultado. La situación quedaba desbloqueada para, al menos, estar más cerca de las próximas elecciones y da la impresión de que el avispero se ha agitado algo después de pasar más de cuarenta días escuchando la misma canción.
El líder de los socialistas ya puede fardar de que ha sido elegido para el intento, pero por las declaraciones de posibles socios y posturas parece que su candidatura a la presidencia del Gobierno está abocada al fracaso, traspié que también podría empañar su futuro político.
Pedro Sánchez se viste de ilusión y optimismo ante el reto, como al chaval que le dan la oportunidad de debutar en el primer equipo, pero que Mariano Rajoy y Pablo Iglesias coincidan en el diagnóstico sobre la enredada negociación es una pista bastante fiable para tener en cuenta en caso de que haya que jugarse los cuartos en una porra.
La ecuación es sencilla. O PP, PSOE y Ciudadanos llegan a entenderse o lo hacen PSOE y Podemos con la complicidad de fuerzas soberanistas. El resto de opciones tienen poco futuro, máxime cuando Albert Rivera y Pablo Iglesias manifiestan abiertamente que se lo pasan bien compartiendo debates televisivos pero otra cosa es decidir sobre conducir el Estado por la derecha o girar en la siguiente plaza a la izquierda.
En el torrente de discursos propinados a lo largo del día todos se esforzaron en incidir en qué pacto sería el peor, pero el personal prefiere que le digan con cuál nos iría mejor para poder bajar la guardia. Se habla más de vetos y de líneas rojas que de puntos en común para poder dar pasos al mismo ritmo.
La parsimonia, porque todavía no hay día para la sesión de investidura, también afecta a Galicia. El presidente Feijóo sigue sin desvelar la fecha de las elecciones, quizá porque todavía no lo ha decidido, y es probable que no lo haga hasta saber qué ocurre en Madrid.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Luis Sotelo
Borrasca Ingrid: la incompetencia disfrazada de prudencia
Carlos Risco
COSAS QUE NO CONVIENEN
Enquistarse en las pequeñas penas
Antonio Nespereira
PERDÓN POR LA MOLESTIA
Ante el Foro de Palos o de Pavos
Lalo Pavón
O AFIADOR
O oficio e a dignidade
Lo último