Chicho Outeiriño
DEAMBULANDO
Los más de mil apodos de Benchosey… y los nuestros
Cuando el poeta chileno y Premio Nobel de literatura Pablo Neruda realizó una “Oda al pan” , publicada en 1954, puede que fuera influenciado por la gran labor de los emigrantes de Chaguazoso (A Mezquita, Ourense) que comenzaron a llegar en 1902 a Santiago de Chile y llegaron a regentar el ochenta por ciento de las panaderías. Quizá Neruda la hubiera reescrito si conociera la trayectoria de “nuestro” Carlos Manuel Rodríguez, desde hace días expresidente del Consejo Regulador de la indicación geográfica protegida “Pan de Cea”, la primera de panadería reconocida en el mundo. Nadie mejor para interpretar versos como: “con harina, agua y fuego te levantas, espeso y leve, recostado y redondo, repites el vientre de la madre”.
La semana pasada me lo encontré de la mano con su mujer Isaura Fernández en plena Rúa do Paseo y nos fundimos en un abrazo repleto de agradecimiento por su compromiso y bonhomía durante todo este tiempo, dos décadas ejerciendo de primer y único responsable de un organismo que regula un pan que es emblema de Ourense. Recordamos los pasos que dimos de la mano cuando decidimos, siendo yo delegado provincial de la Consellería de Agricultura, Ganadería y Política Agroalimentaria, empezar la tramitación de un expediente que culminó con éxito a pesar de las piedras que hubo que sortear por el camino. Sin duda básicos en esa valiente apuesta el alcalde de San Cristobo de Cea, José Luís Valladares, y el entonces responsable público de aspectos sanitarios agroalimentarios Miguel Angel Rodríguez, “Chisco”, sin duda un entrañable compañero de viaje que no ha dejado de estar con nosotros. Muchas reuniones, muchos trámites, muchas situaciones complicadas, y toda superadas gracias a la calidad del producto y al tesón y fuerza de una tradición local que conquista mercados internacionales desde los hornos históricos de ese entorno geográfico.
La determinación de Carlos, “Manolito” como es popularmente conocido, fue clave para adentrarnos en un momento de constantes búsquedas de datos que justificasen la tradición de la actividad panadera, esencia del municipio.
Hubo que bucear en la Historia para encontrar un necesario paralelismo con el Monasterio cisterciense de Santa María La Real de Oseira, monacato que practicaba la molienda y la panificación. Uno de sus visitantes más ilustres en el siglo XX, el candidato a Premio Nobel de Literatura Graham Greene, residente en el Monasterio, es autor de una frase, sin duda conquistado por el ambiente de “La villa del buen pan”: “el mejor olor, el del pan; el mejor sabor, el de la sal; el mejor amor, el de los niños.”
La determinación de Carlos, “Manolito” como es popularmente conocido, fue clave para adentrarnos en un momento de constantes búsquedas de datos que justificasen la tradición de la actividad panadera, esencia del municipio. Las visitas al Archivo General de Simancas donde figura el pan de Cea del siglo XI, el censo en la villa de Cea en 1752 por parte del Marqués de Ensenada, la Guía de Cesáreo Rivera y Víctor Manuel Vázquez de 1883, la Guía de Galicia de Don Ramón Otero Pedrayo…todo hitos para conformar un expediente, enviado a Bruselas en agosto de 2003, que culminó con la ratificación del reglamento de la indicación geográfica protegida “Pan de Cea” publicado en el BOE número 137 del 7 de junio de 2004.
Carlos ha dado ejemplos continuados de su capacidad de trabajo, su honestidad y nobleza,la mejor definición de persona servicial y atenta, siempre voluntaria y siempre presente donde tenía que estar su, nuestro pan. Con esa fiesta de exaltación del pan de Cea, animado y empujado por José Luís Valladares, para convertirla en una cita gastronómica inexcusable. Recuerdo esas ruedas de prensa para presentarlas, acompañando a esos dos fenómenos, por cierto las más concurridas de representantes de medios de comunicación (¿sería porque Carlos obsequiaba con una bolla –no un mollete- a cada asistente?). Carlos se ha desempeñado siempre también como su mejor comercial.
Ahora ha dado un paso a un lado para disfrutar su jubilación. Ninguna persona la merece más. Ninguna pareja, porque incluyo a Isaura. Un movimiento discreto que le define perfectamente. Sin ruido ni alharacas. Porque hay que saber estar pero más importante es saber no estar después de haber estado. Y en esta nueva etapa volverá a hacer otra demostración de la mejor actitud. Se aparta a punto de alcanzar ese millón de piezas diarias producidas que se había puesto como meta. Cambia de paso coincidiendo con el “Día Mundial del Pan” que se celebra el dieciséis de octubre. Ahora es el momento de su “panem et circenses” , coincidiendo con nuestra celebración de los magostos donde también tiene un gran protagonismo. Ese pan, tal y como empezaba este escrito, a quien el genial Neruda dedicó el poema lírico al que se refiere de esta forma: “pan, eres acción de hombre, milagro repetido, voluntad de la vida” y también “por todos los ríos y el aire iremos a buscarte, toda la tierra la repartiremos para que tú germines, y con nosotros avanzará la tierra”. Gracias por tanto Manolito.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Chicho Outeiriño
DEAMBULANDO
Los más de mil apodos de Benchosey… y los nuestros
Ramón Pastrana
LA PUNTILLA
Nicolás
Miguel Michinel
TINTA DE VERANO
Lo barato sale caro
Chito Rivas
PINGAS DE ORBALLO
En busca e captura
Lo último
EL PEOR ENERO EN UNA DÉCADA
El fin de la Navidad y el clima dejan el peor enero de la década para el empleo en Ourense