Jaime Noguerol
EL ÁNGULO INVERSO
Entra que cenas
COSAS QUE CONVIENEN
1 No ver las noticias. Toca descansar de la actualidad, asumir el fin del mundo y el ecocidio planetario. Por eso hay que abrir los periódicos por las páginas simpáticas y despreciar el ruido. Es una condena hiperinformarse de lo mismo: que la humanidad no se salvará a sí misma porque no le sale rentable.
2 No viajar. Dejemos de escapar como pollos sin cabeza contaminando paisajes y sociedades. Quedarse quieto en tu sitio es el primer paso hacia la claridad mental. Y desde ahí, descubrir el territorio próximo. Como decía papá, no alcanza la vida para conocer la provincia.
3 No ir de tiendas. Bajarse de ese festín civilizatorio de la golosina y la promoción. Aprender a necesitar poco y redescubrir lo que ya tenemos. Aprovisionarse de lo necesario, pero no comprar como deporte anti neurosis compensatorio-dopamínico. Y mucho menos por internet.
4 Sentir la máquina milagrosa. Saberse vivo debería comenzar por fijarse en uno mismo. Acompasar las inspiraciones con el gong, escuchar al cuerpo respirar y al corazón latir, como late la tierra que es la madre del cuerpo y vibra el aire que engendró muestra respiración.
5 Desconfiar de la ciencia. Y bajarnos del carro de mequetrefes resabiados que están por encima del bien y del mal, como los ilustrados que intentaron acabar con la tiniebla y casi acaban con el planeta. Regresar al saber antiguo e indígenta y creer en lo importante: dar las tres vueltas a la piedra, escuchar al río, hablar con la fiera.
6 Baños de bosque. Sanar los nervios en los verdaderos sanatorios: los pocos bosques que aún quedan. Aunque muchos ignorantes los confundan con plantaciones de árboles extranjeros que esquilman el suelo y desplazan la vida, su aire enriquecido por las bacterias del suelo y filtrado de líquenes y musgos es la verdadera medicina que estamos buscando.
7 Gatoterapia. Iluminar cada casa con un gato-dios al que adoraremos como pequeños esclavos. Que su elegancia corporal y su sabiduría existencial nos ayuden a ser más prudentes, más libres, mejores.
8 Comer sencillo. Olvidarse de tontunadas, de restauranes michelinescos, de experiencias frivolonas. Dejemos a las despensas del mundo en paz. Seamos felices con los caldos antiguos, con las tortillas honestas, con la vianda popular. Ponerle corazón al corte de cebolla y mimar los hervidos. Recordar que la cocina sincera es un camino de salvación.
9 Querer a los tuyos. Frecuentar la familia y cultivar los amigos con buenas reuniones y mejores paseos. Celebrar la compañía y parapetarse en la pequeña tribu ante el ruido del mundo.
10 Insistir en lo que sienta bien. Alimentar las pasiones privadas, permitirse borracheras de libros, tardes de estufa, bicicleta tempranera. Encontrar un lugar en el mundo y hacerse fuerte desde ahí.
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