Manuel Orío
RECORTES
Andalucía pide paso
Sostiene Aloysius que el agua no puede ser buena, porque destroza los caminos. Y por desgracia bien que lo sabemos. Vaya una vez más desde aquí nuestra solidaridad con las víctimas de las inundaciones de Valencia, que todavía luchan a brazo partido contra sus estragos, encogidos sus corazones por el desastre y el abandono que sienten por parte de las autoridades: de los 16.000 millones ofrecidos inicialmente por nuestro gobierno apenas les han llegado 910, menos de un 5,7% del total. El agua es esencial para la vida. Por ello el objetivo prioritario de las exploraciones espaciales es la búsqueda de agua en otros planetas y satélites.
Existen casos documentados demostrando que ingerir entre 6 y 10 litros de agua en pocas horas puede acarrear fatales consecuencias
Hoy vamos a centrarnos en la intoxicación por agua o hiponatremia, que ocurre cuando la ingesta excesiva de agua diluye la concentración de sodio en la sangre, ocasionando un desequilibrio electrolítico que puede poner en peligro la vida. Sabemos que nuestro cuerpo posee una capacidad limitada para eliminar agua a través de los riñones. En una persona sana pueden procesar un promedio de entre 0,8 y 1 litro de agua por hora. Si bebemos más de estos volúmenes en períodos cortos de tiempo, se incrementará el volumen de nuestro sistema circulatorio. En ocasiones extremas puede desarrollarse la temida hiponatremia, que cursa con síntomas como náuseas, vómitos, confusión, convulsiones e incluso la muerte.
Existen casos documentados demostrando que ingerir entre 6 y 10 litros de agua en pocas horas puede acarrear fatales consecuencias. Por ello los expertos recomiendan para la mayoría de los adultos una ingesta diaria de entre 2-3 litros, dependiendo del clima, el nivel de actividad física y la dieta.
Los pacientes con insuficiencia renal presentan problemas para eliminar el exceso de líquido y dificultades para mantener el necesario equilibrio hidroelectrolítico. Y peor con el calor. Por otra parte, durante el ejercicio físico intenso perdemos electrolitos a través de la sudoración. En esos casos, ingerir agua en exceso sin reponer sodio y otros electrolitos puede provocar una hiponatremia, como deben prevenir los atletas que practican deportes de resistencia.
Consumir alimentos o bebidas ricas en sodio contrarresta su dilución plasmática. También influye el tamaño corporal y la masa muscular, pues las personas más grandes tienen una mayor capacidad para tolerar ingestas de agua más cuantiosas. Y al contrario en los niños. Se calcula que los riñones de una persona sana pueden depurar aproximadamente 438.000 litros de agua a lo largo de unos 50 años de vida, la quinta parte de la capacidad de una piscina olímpica. Y recordemos: agua, lumbre, consejo y sal, a ninguno que los pida se le deben negar. Por supuesto, con moderación.
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