Eduardo Medrano
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HISTORIAS DE UN SENTIMENTAL
Diversos autores, siempre bien documentados, han abordado en estas páginas en diversas ocasiones, historia e historias de la Casa del Pueblo de Ourense. Hace unos años, yo mismo aporté mi propio conocimiento adolescente y juvenil del tiempo en que fuera transformada en hogar de la OJE, donde montábamos los decorados los miembros del Grupo de Teatro finalmente llamado “Valle Inclán”. Estos días, revisando viejos papeles recupero algunas notas y resurge la pregunta de qué habrá sido de los archivos de la Casa del Pueblo, que por lo ahora contaré, creo que debieron de seguir allí, una vez que fue confiscada y entregada al Movimiento Nacional de Franco, que le dio diversos usos, incluido luego espacio para el ensayo y veladas de boxeo.
Aunque no conozco exactamente el proceso, lo cierto es que las antiguas casas del pueblo fueron incautadas y entregadas a las instituciones del llamado Movimiento Nacional o a los sindicatos verticales. La de Vigo fue convertida en la Delegación de los Sindicatos franquistas, y la de Ourense acabó finalmente en manos de Delegación de Juventudes. Cuando nos referimos a su historia es necesario citar al espléndido trabajo publicado en su día por Francisco Lorenzo Amil, que nos sitúa en la historia y el nacimiento del movimiento obrero en Ourense. En ese sentido, este estudioso nos reveló que cuando el delegado de la Oficina Internacional de Trabajo en España Antonio Fabra Rivas inaugura en 1929 la Casa del Pueblo en Ourense, ya habían pasado casi cuarenta años desde del nacimiento de aquella primera sociedad de resistencia de la clase trabajadora en la capital. Y añadía que el movimiento obrero resurgía, en 1895, en la ciudad de las Burgas de la mano de la Sociedad de Oficios y Profesiones Varias.
Las antiguas casas del pueblo fueron incautadas y entregadas a las instituciones del Movimiento Nacional o a los sindicatos verticales
Por su parte, Carlos Casares había recogido un amplio anecdotario sobre la vida cotidiana de aquella Casa del Pueblo. Recuerdo que me contó que en una de aquellas agitadas reuniones, uno de los asistentes levantaba la mano repetidamente, como si fuera especialmente urgente su intervención, de suerte que el que la dirigía cortó la intervención de otros miembros presentes y le dio la palabra: -¿Qué quieres decir, compañero?-, le preguntó. A lo que el aludido replicó: -“Xa está ben, levo media hora pedindo a palabra”.-¿Pero qué quieres decir?, compañero-, volvieron a preguntarle.-y dijo “Pois que está fóra a muller de Manolo, da Loña… E que me dixo que o leva media hora agardando, que saia dunha vez ou que entra ela a buscalo”. Y el aludido salió como un cohete.
Cuando era Hogar de la OJE, aparte de los del teatro y el boxeo, se guardaban también equipos de otras actividades (había grupos de piragüismo, montaña y otros deportes) y era el espacio donde los miembros del grupo de teatro juvenil, luego Valle Inclán, que dirigía Alvarado, montábamos y pintábamos los decorados para nuestras obras que diseñaba Eduardo Raimóndez, “Sheridan” y también donde se guardaban junto con el atrezzo. Era el punto de encuentro de donde salíamos cada vez que acudíamos a un certamen o de gira.
En la planta primera del local había un despacho y una biblioteca y al fondo, tras una puerta cerrada, una especie de almacén, con varias cajas con cosas del partido único y otras cajas de contenido diverso. Lamento ahora, que aquel chaval que era yo ni tuviera conocimientos ni curiosidad para hurgar en aquellas cajas, pero siempre he tenido la sospecha por la forma en aquel material estaba arrumbado que es muy posible que fueran parte o todo de los archivos de la Casa del Pueblo.
No sé si a estas alturas se podrá averiguar qué fue de aquellos archivos o si alguien tuvo la prudencia de salvarlos. Las investigaciones realizadas por los estudiosos al respecto señalan que La documentación de las Casas del Pueblo ha sido un desafío para la investigación histórica debido a la destrucción durante la Guerra Civil y posguerra. Sin embargo, se han localizado documentos valiosos en el Archivo Histórico de la Unión General de Trabajadores de Andalucía, así como en otros archivos locales, autonómicos y nacionales. Estos documentos han permitido conocer el modelo de estructura interna y organizativa de las Casas del Pueblo, así como su papel en la formación y organización del movimiento obrero español. Ahora, ya mayor, recuerdo con emoción que, por lo menos, de adolescente, pude estar en aquel histórico lugar antes de que fuera derribado. Aquella Casa del Pueblo, de sólida estructura, era una parte de la historia de Ourense que debería haberse conservado y devuelto a sus legítimos propietarios.
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