Eduardo Medrano
Motín de Esquilache
Coincidiendo con el comienzo de nuevo año, los monarcas ofrecieron la recepción anual al Cuerpo Diplomático acreditado en España, ceremonia desarrollada en el Palacio Real de Madrid y donde previamente fueron recibidos por el presidente del Gobierno y por el ministro de Asuntos Exteriores, A su llegada, los reyes fueron recibidos por el presidente Pedro Sánchez y el ministro de Asuntos Exteriores, quien por cierto vestía el uniforme de la Carrera Diplomática y que además después se explayó explicando en redes sociales el origen de esta vestimenta de honor.
Según los datos oficiales, el Cuerpo Diplomático está conformado por 126 embajadas residentes en España y cerca de 800 consulados (153 de carrera y más de 600 honorarios). Asimismo, otros cuarenta y cinco países están igualmente acreditados, pero cuentan con residencia en París, Londres, Bruselas o Ginebra y además 42 organismos internacionales disponen de sede en España.
Siguiendo el protocolo, el primer embajador que inicia el tradicional besamanos es el nuncio apostólico de la Santa Sede, quien además ostenta el decanato del Cuerpo Diplomático, y que corresponde a monseñor Bernardito Azua. La Nunciatura ocupa el rango de mayor antigüedad en España dado que se ejerce desde los años 1492 y 1505. Desde entonces, a este representante del papa se le asigna asumir dicho decanato de la diplomacia española. Por cierto, el rey, de acuerdo con el protocolo, vistió un chaqué con un chaleco negro y una corbata en color burdeos. Impecable, como marcan los cánones.
Este gesto al principio se entendía como un desplante, aunque no obstante obedece a que los hombres de alto rango en Irán no pueden jamás tocar a ninguna mujer en un acto público
Otra costumbre es la que desde hace dos años inició el embajador de la República Islámica de Irán, que evita saludar con la mano a la reina y en su lugar se lleva la mano al pecho en una acción de respeto, mientras que doña Letizia le devuelve ese saludo realizando una ligera inclinación con la cabeza. Este gesto al principio se entendía como un desplante, aunque no obstante obedece a que los hombres de alto rango en Irán no pueden jamás tocar a ninguna mujer en un acto público, ni dentro ni fuera de su país, ya que no está permitido por las leyes islámicas.
Aunque las pautas protocolarias especifican que los asistentes a esta ceremonia participen vestidos de gala, es cierto que determinados representantes del cuerpo diplomático y otros de algunas misiones y consulados usan los trajes nacionales propios de sus respectivos países, como por ejemplo el que llevó el embajador del Sultanato de Omán, quien sin embargo no lució la tradicional khanjar, que es una daga curvada símbolo de su país y que se lleva en los uniformes diplomáticos, y en este caso, debido a cuestiones de seguridad, en Palacio Real no está autorizado su uso.
Por cierto, Albares habló sobre la condecoración que él lució en este acto: “Llevo la orden de Isabel la Católica, grandes cruces de otros países, de Dinamarca o Italia, un collar de Rumanía o condecoraciones más pequeñas de Países Bajos y Colombia”. Para que conste.
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