YA NADA ME ASOMBRA

Publicado: 18 ene 2012 - 08:40 Actualizado: 11 feb 2014 - 00:00

Plus rien ne m'etonne' ('Ya nada me asombra'), es una canción del cantante de Costa de Marfil, Tiken Jah Fakoly. Les sugiero que la oigan; pueden hacerlo en YouTube, simplemente tecleando en Google 'Ya nada me asombra'.

Tiken Jah Fakoly es un músico muy politizado y reivindicativo, que revela en sus canciones las vergüenzas y crímenes de tantos políticos africanos, que se presentan como una esperanza para sus pueblos y acaban siendo para ellos, casi siempre, peores que blancos.

Pero la canción no es solo africana, pues Tiken Jah Fakoly ha puesto en letra y música lo que todos sabemos. Vean: 'Ya nada me asombra. Se han repartido el mundo. Si tú me das Armenia, yo te doy Chechenia. Si tú me das Afganistán, yo te entrego el Pakistán. Si tú me ayudas a bombardear Iraq, yo te arreglo lo del Kurdistán. Si tú me dejas el uranio, yo te doy el aluminio. Si tú me das tu oro, yo te ayudo a perseguir a los talibanes. Se han repartido el mundo. Ya nada me asombra.'

Alguien dijo una vez que África es nuestro corazón. A fin de cuentas todos venimos de allí, de Lucy. Y tal vez esa tierra roja de sangre, violada, expoliada primero para comerciar con hombres, después con marfil, después con oro y por último con piedras preciosas y coltán, tenga aún mucho que enseñarnos a los europeos. 'Ojalá no encuentren petróleo', decía tras la masacre de una aldea el único anciano superviviente en 'Diamante de sangre', la insuperable película de Edward Zwick.

Pero mejor no pensemos en el coltán, ya que todos llevamos un móvil en el bolsillo... un móvil manchado de sangre.

Centrándonos en lo nuestro, ¿alguien ha visto las caras de los de las agencias de calificación? ¿No deberíamos decirles hasta aquí hemos llegado? Hagamos una declaración de estado soberano. Que salga el rey en público, don Juan Carlos o el príncipe que ya le toca hacer algo, a la palestra internacional, a la ONU o a donde sea, y le diga bien alto al presidente de Standard & Poor's: ¡Por qué no te callas, coño!

Pero no. Ellos hablan y nosotros actuamos. ¿Seremos marionetas? Como bien apunta Silvio Rodríguez, por seguir con músicos, en otra canción '¿qué negocio es este en el que hasta el deseo es un consumo; y qué haré cuando me facture el sol?'

Esto me recuerda el caso de aquel chiflado americano que en los sesenta registró el sol a su nombre y envió cartas a todos los gobiernos del mundo, reclamando atrasados pagos multimillonarios por su uso (hace poco una señora hizo lo mismo). Por supuesto casi nadie le hizo caso. Excepto uno. Nikita Kruschev, secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética entonces y uno de los últimos políticos con sentido del humor del siglo veinte, le contestó con una carta oficial de su puño y letra que decía tan solo: 'Nunca hemos solicitado su fuente de energía. Apáguela'.

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