El niño del gorro azul

UN CAFÉ SOLO

Publicado: 26 ene 2026 - 06:10
Opinión en La Región
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Tal vez despertó alguna noche llorando atemorizado por la presencia de un monstruo imaginario. La voz de su madre seguro que logró calmarlo y juntos miraron debajo de la cama para comprobar que no había nadie. Esa noche quizás durmió abrazado a ella, el mejor antídoto para eliminar pesadillas nocturnas. Quizás ese niño pequeño, de apenas cinco años con gorro azul, retenido por miembros del ICE, también tenga miedo a los petardos que suenan en las fiestas, a las pequeñas arañas que descubre en un rincón de la escuela o a pisar descalzo la hierba. Puede que se sienta amenazado cuando un desconocido le toca la cabeza o cuando su padre tarda unos minutos en asomarse a la puerta de la escuela para llevarlo a casa. Lo bueno de casi todos esos miedos infantiles es que suelen curarse con el abrazo y las palabras de sus padres.

Los cuentos nos enseñan que no se puede ceder a todas sus peticiones y entregarles cada ofrenda que exigen

No sé cómo él y otros muchos, en tantos lugares del mundo, podrán hacer desaparecer el terror de verses rodeados por hombres armados, con la cara tapada, gritando amenazas y llevándose esposados de manera violenta a madres, padres o hermanos. No entenderán nada, solo sentirán ese pánico que los hace temblar y los deja desamparados en una calle cualquiera. Desconozco si esa traumática vivencia puede contar con alguna cura. Tampoco sé cómo esos hombres, después de ver reflejado el terror que causan en esas caras infantiles, pueden llegar a sus casas y abrazar a sus hijos para que se sientan seguros y no teman a la figura que creen oír bajo su cama. Jurándoles que ese mal no existe, aunque ellos lo hayan encarnado horas antes para otros.

Hay que tener cuidado con los monstruos. Los cuentos nos enseñan que no se puede ceder a todas sus peticiones y entregarles cada ofrenda que exigen. Al final, ellos habrán engordado, estarán más fuertes y el apetito será cada vez más voraz, mientras que nosotros estaremos cada vez más sometidos y lo habremos perdido todo, incluso a nosotros mismos. Y cuando no haya sacrificio que ofrecer, ¿qué nos esperará? En los cuentos, al final, siempre se combate al monstruo para que la vida pueda continuar con cierto equilibrio.

Ceder siempre solo lleva a la anulación de quien lo hace, sea en el ámbito personal o en el ámbito político. Decía el sociólogo francés Gustave Le Bon “gobernar es pactar; pactar no es ceder”. Algo que a muchos líderes mundiales se les olvida, sobre todo frente al presidente de Estados Unidos. Extrapolando, hasta la mafia en El Padrino, ejemplo de nada, lo tenía claro: “Si cedemos en detalles de poca monta, pronto nos obligarían a ceder en cuestiones de importancia. Es preciso desanimarles desde un principio. Igual debía haber hecho Europa con Hitler. Nunca debieron haberle permitido ir tan lejos”.

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