Itxu Díaz
EL ÁLAMO
Todo lo que ya no existe con Sánchez
EL ÁLAMO
No existe la nacionalidad. No existen los españoles. No existen las instituciones transparentes y eficaces. No existe el debate parlamentario. No existe la libertad de prensa sin coacción ni amenaza. No existe la posibilidad de alquilar o comprar una vivienda. No existe la presunción de inocencia bajo decenas de supuestos. No existe la independencia judicial. No existe el consenso político.
No existe el amor a la patria sin sospecha. No existe la regeneración democrática. No existe la seguridad en las calles para mujeres y niños. No existen las fronteras, ni el Ejército español, ni la confianza de los ciudadanos en los gobernantes. No existe el acuerdo constitucional, ni las líneas rojas, ni los normales contrapesos a la acción del Gobierno. No existe juventud que no esté acosada por las instituciones públicas por no pensar y no votar como Sánchez quiere.
No existe la verdad de los políticos, no existe la puntualidad en los trenes, no existe el prestigio y la influencia internacional de España. No existe la cárcel para muchos violadores y pederastas, no existe la oportunidad de emprender, no existe más que el calvario si se te ocurre hacerte autónomo.
No existen los ricos sin recelo ni envidias, no existe la posibilidad de defenderse de Hacienda, no existen ni los españoles ya, en barrios enteros de las ciudades. No existe la certeza de un proceso electoral transparente, no existe la felicidad de no politizarlo todo, ni la vocación de servicio público en los ministros.
No existe la persecución a los corruptos, no existen ni las primarias sin amañar, no existe la búsqueda de la excelencia en la educación. No existe la propiedad privada sin amenaza del okupa, no existe la norma elemental de salvar primero a los propios, no existe el futuro de las pensiones salvo ahondando en un agujero infinito.
No existe el campo sin la ruina de la UE respaldada con entusiasmo por el Gobierno, no existe la menor confianza en el CIS, y no existe la palabra dada de los gobernantes. No existe la igualdad entre territorios, ni el mantenimiento de carreteras e infraestructuras, ni las adjudicaciones públicas sin mordidas. No existe la palabra “dimisión”, ni la confianza de nuestros viejos aliados, ni la seguridad jurídica para los inversores.
No existe la universidad sin politizar, ni el sentido de Estado, ni la atención sanitaria sin listas de espera. No existe el delito salvo que sea españolito, no existe el respeto al Rey, no existe el límite a la hora de crear cargos públicos para los amigos. No existe el control del gasto público, ni rebaja fiscal alguna, ni el debate en libertad sobre el ambientalismo.
No existe el respaldo a las fuerzas y cuerpos de seguridad, no existe la soberanía nacional sin chantajes de Rabat, no existe el menor sentido común en la gestión forestal. No existe el periodista disidente sin acoso del poder, ni la libertad de expresión en las redes sin consecuencias, ni la mayoría parlamentaria como condición suficiente. No existe la política sin cloacas, no existen las inspecciones a los negocios de los afines, no existe el anonimato para las parejas de los líderes de la oposición.
No existe la protección de los menores, ni plazas tranquilas para que jueguen los niños; no existen casi ni niños sin la amenaza del suicidio demográfico, hoy más bien homicidio. No existe la administración fácil sin trampas burocráticas, ni una sola polémica impulsada por el Gobierno que sea real, ni existe, claro, la Fiscalía independiente.
No existe herencia o ahorro sin castigo, ni agricultor que no esté sepultado en burocracia, y no existe la menor posibilidad de expulsar al inmigrante con antecedentes o delitos graves. No existe la industria cultural no subvencionada, ni publicidad institucional sin soborno, ni televisión pública que no sea un agujero negro de euros ni un loro propagandístico. No existe la historia real de España sin mancillar.
No existe la alegría, tan nuestra. No existe límite alguno al Gobierno. No existe la posibilidad de que el presidente admita un error o diga una verdad. No existe escándalo político que tenga consecuencias. No existe horizonte de liberación para los españoles, ni democracia limpia y eficaz, ni vigencia en el gran marco de la Constitución.
No existe, en fin, manera de saber qué demonios es lo que queda de España.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último
ESTATUTO MARCO
Los médicos amenazan con la huelga indefinida
PROGRAMACIÓN OUFF
Dieciocho cortos se suman a la programación del OUFF
VUELTA A LAS CLASES
Trabajo Social logra completar sus vacantes para este curso