José María Eguileta Franco
DIARIOS DO PASADO
“Señor das moscas”, de William Golding
BRÚJULA DIGITAL
Cada vez cuesta más encontrar a alguien que quiera ponerse al frente de ciertos negocios. Panaderías, bares, tiendas de barrio, talleres de toda la vida. En Galicia no hace falta buscar mucho: basta con pasear para verlo.
Se habla de falta de mano de obra, de que la gente no quiere trabajar. Pero desde lo que veo en mi día a día como consultora digital, la cuestión es otra. No es tanto el trabajo en sí. Es el tipo de vida que viene con él.
Durante años, el camino estaba bastante marcado. Estudiabas o no, aprendías un oficio o seguías con el negocio familiar. Y ahí te quedabas. No siempre era fácil, pero al menos era claro. Había una dirección.
Eso ya no existe.
Hoy mucha gente no se imagina haciendo lo mismo durante décadas. Tampoco siente que tenga que decidir su vida a los veinte años. Cambiar, probar cosas distintas, reinventarse… ya no se ve como un problema, sino como algo normal.
Y esto no es teoría. Se ve en la situación de muchas casas y familias.
Vemos negocios que han estado funcionado bien durante varios años, incluso generaciones, y que de repente ponen el cartel de liquidación, cierre o trapaso. No porque no sea rentable. Tampoco porque no tengan clientes. Sino porque nadie de la familia quiere vivir de esa forma.
Lo veo muchas veces. Padres o abuelos que levantaron un negocio desde abajo, con mucho esfuerzo. Y una tercera generación que no quiere continuar. No por falta de respeto. Todo lo contrario. Saben lo que costó y lo valoran, pero no encaja con la vida que quieren y muchos no quieren hipotecar su vida en un negocio que no les hace vibrar o que no coincide con sus expectativas de vida.
Se sigue valorando el esfuerzo y mérito, pero las decisiones se toman desde otro lugar. Más personal. Más propio
Antes, continuar con el negocio tenía un peso emocional muy fuerte y casi era un desagradecimiento el negarse a continuar. Era casi una forma de devolver lo recibido. De no romper con lo anterior.
Hoy es diferente. Una de tantas cosas que ha cambiado en nuestra sociedad.
Se sigue valorando el esfuerzo y mérito, pero las decisiones se toman desde otro lugar. Más personal. Más propio. Y ahí aparece una tensión silenciosa en muchas familias: cómo honrar, agradecer y respetar lo que te han dado sin renunciar a lo que quieres construir.
Hay otro punto del que se habla poco, y que en un alto porcentaje tiene su implicación.
El relevo no siempre falla porque los jóvenes no quieran. A veces falla porque no pueden hacerlo suyo.
Muchos fundadores dicen que quieren dejar paso, pero soltar de verdad no es fácil. Siguen opinando, corrigiendo, marcando el rumbo. Y claro, si no puedes decidir, si no puedes probar, equivocarte o cambiar cosas… deja de tener sentido continuar.
Quien entra quiere liderar, tomar decisiones, innovar y no solo mantener.
Y si no encuentra ese espacio, prefiere empezar algo propio desde cero, aunque sea más incierto.
Cada vez veo más proyectos digitales de emprendedores gallegos
A eso se suma el contexto.
Antes, un negocio o un trabajo fijo era sinónimo de estabilidad casi “para toda la vida”. Hoy esa idea se ha debilitado. Vivimos en un entorno donde todo cambia rápido, y eso hace que el trabajo deje de ser el único pilar de nuestras vidas.
Si la estabilidad ya no está garantizada y estamos en un momento de tanta incertidumbre, ¿por qué asumir un modelo que exige tanto a cambio? Horarios largos, fines de semana, poca flexibilidad… cada vez cuesta más que alguien quiera eso para su vida.
Quizá estamos interpretando mal lo que ocurre.
No es una falta de compromiso sin más. Es un cambio más profundo en cómo se entiende el trabajo, el éxito y la vida.
Trabajo hay en muchos sectores. Lo que falta es gente dispuesta a sostenerlo como se ha hecho hasta ahora.
Y eso obliga a mirar la realidad sin apegarnos a las formas del pasado.
Porque este cambio también está abriendo otras vías. Cada vez veo más proyectos digitales de emprendedores gallegos. Personas que crean algo propio, con otras reglas, otros ritmos, otra forma de organizarse.
No lo hacen porque sea más fácil. Emprender nunca lo es.
Lo hacen porque encaja mejor con cómo quieren vivir.
Y ahí está la clave.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
José María Eguileta Franco
DIARIOS DO PASADO
“Señor das moscas”, de William Golding
Patricia López
BRÚJULA DIGITAL
No falta trabajo, falta quien quiera sostenerlo (en las condiciones de siempre)
Isaac Pedrouzo
¡ES UN ANUNCIO!
Solo quedó el silencio
Chito Rivas
PINGAS DE ORBALLO
O rumor da quietude
Lo último
CADA 20 DE JUNIO
Día Mundial del Refugiado: la dura realidad de los niños refugiados
Nueva tecnología
Los seguros, otra ventana de oportunidad en el negocio de la IA