No solo la tierra

MUJERES

Publicado: 05 abr 2026 - 00:45
Opinión en La Región
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La curiosidad es uno de los dones que posee el ser humano. Gracias a él existe el progreso. Entre los primeros adelantos estuvo el fuego, la rueda, la agricultura… ¿Qué haríamos sin la agricultura y la ganadería? No hubiéramos llegado hasta aquí tal como somos. Hoy, la curiosidad se centra en los misterios de la Tierra. Todo medio de comunicación tiene un programa sobre ellos, y son protagonistas en las redes. Siempre fueron investigados, y muchos resueltos, pero sigue el interés. Tenemos entre otros muchos misterios, las Líneas de Nazca en Perú, Stonehenge en Inglaterra, las Cataratas de Sangre, en la Antártida, el Parque de las Esferas en Costa Rica, la Estructura de Richat en Mauritania, el Valle de la Muerte en Estados Unidos...

Sería una buena idea traerlos a este espacio y comentarlos uno a uno, en tanto la información de los adelantos, si los hay, sean publicados. Especialmente sobre los menos notorios. Porque no sólo la Tierra y sus estructuras naturales o creadas por el hombre son un misterio. Nosotros mismos somos un inquietante arcano hermético. Con los últimos y sofisticados adelantos se trata de desentrañar lo que esconde el cerebro humano, órgano inmensamente complejo y aún tan desconocido. Todavía oculta la experiencia subjetiva de ser y percibir, la conciencia, la memoria, la clave de las emociones, la codificación neuronal, la transición de la vida a la muerte, arcano insondable, la inteligencia animal, la materia oscura…

Tantos misterios, la propia vida, que están ahí, que sabemos que existen, que vivimos con ellos, que están visibles fuera de nosotros, y nosotros dentro de todos ellos, y que sin embargo, los desconocemos por completo

La observación es clave en toda clase de investigación que responde preguntas. Debido a ella, el médico y filósofo suizo Ignaz Paul Vital Troxler, descubrió otro misterio que a todos nos causa una emoción inquietante sobre todo al mirarnos al espejo: el efecto Troxler. Este efecto que lleva el nombre de su descubridor, se manifiesta al fijar la mirada durante un tiempo determinado en un punto concreto, y es entonces cuando los objetos inmóviles en el campo visual periférico comienzan a difuminarse o desaparecer, ya que las neuronas sensoriales ignoran la quietud. Algo así como la pronunciación repetida de una palabra, que al final pierde su significado.

Tantos misterios, la propia vida, que están ahí, que sabemos que existen, que vivimos con ellos, que están visibles fuera de nosotros, y nosotros dentro de todos ellos, y que sin embargo, los desconocemos por completo.

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