Nueva fiscal, nuevo capítulo

DÍAS Y COPLAS

Publicado: 27 nov 2025 - 04:10
Opinión en La Región
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En los pasillos de la Fiscalía General del Estado se respira un aire viciado que ahora toca ventilar, la institución necesita recuperar un aire de esperanza, como quien abre las ventanas tras la tormenta. La mujer elegida llegará con un aire solemne, igual que el sacerdote abre un libro de leyes en misa, y puntuando como la tercera mujer que llega a tan alta responsabilidad. Entre tanta toga y protocolo se abre sitio esa emoción poderosa que nos ayuda a enfrentar situaciones difíciles en momentos de crisis. De las tres virtudes teologales, juntamente con la fe y la caridad la esperanza nos queda como alivio, temporal al saber que no hay que perder de vista los vientos que vengan; pero resurge como necesidad imperiosa, casi como resignación. Como esa llama que nos sugiere algo mejor y en que las cosas pueden sorprendernos por bien. Siempre habrá quien diga: ¨ Ya vendrá quien bueno nos harᨠy citará a Zapatero frente a Sánchez; El refranero popular está siempre llamando a las mentes ocurrentes.

La tarea no es menor al tener que devolver a la Fiscalía General del Estado la autoridad moral que le corresponde

Debemos ser positivos pensando que la esperanza llega a la Fiscalía General del Estado. Tras la condena y renuncia de Álvaro García Ortiz, cuyo nombre quedará archivado en la sección de “cosas que mejor no repetir”, la institución se enfrenta a un reto mayúsculo: recuperar el prestigio perdido y convencer a la ciudadanía de que la justicia no es un teatro de sombras, sino un escenario de luz. La llegada de la nueva fiscal del Estado ha despertado expectativas que van desde la prudencia institucional hasta el optimismo militante. No es para menos: en tiempos de desconfianza, cualquier gesto de transparencia se celebra como si fuera gol en la prórroga. Y aquí, la esperanza se convierte en protagonista. La fuerza femenina en la carrera fiscal es un dato que no debería pasar desapercibido: la mayoría de quienes integran la carrera fiscal son mujeres. Sí, esas profesionales que durante años han sostenido con discreción y rigor el entramado de la justicia, ahora se encuentran en posición de marcar el rumbo. La nueva fiscal no llega sola, sino respaldada por un ejército de togas femeninas que, con temple y vocación, pueden convertir la institución en un referente de credibilidad. Y mejor no mirar al pasado con la ex ministra de justicia, Dolores Delgado. Claro que, en medio de tanta solemnidad, conviene no perder el humor. Porque si algo necesita la Fiscalía es reírse de sí misma, al menos un poco, para desdramatizar el pasado y encarar el futuro con frescura. Como decía un veterano funcionario: “Aquí hemos visto más giros de guion que en una serie de Netflix, pero lo importante es que el final sea digno”.

La tarea no es menor al tener que devolver a la Fiscalía General del Estado la autoridad moral que le corresponde. No basta con aplicar la ley; hay que hacerlo con ejemplaridad, con esa mezcla de rigor y humanidad que convierte la justicia en algo más que un trámite. La ciudadanía espera que la institución deje de ser noticia por escándalos y vuelva a serlo por su eficacia.

García Ortiz marca un punto y aparte, y el hombre Álvaro en su destierro profesional se enfrenta a descubrir los amigos de verdad y la nueva fiscal abre un capítulo que, con suerte, debe ser de regeneración. Y si la esperanza es la última que se pierde, quizá esta vez se quede a vivir en la Fiscalía, con toga, con sonrisa y con la convicción de que la justicia, es sobre todo dignidad y que la esperanza muere al último.

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