¿Un nuevo 15M?

Publicado: 04 oct 2026 - 05:50
Opinión en La Región.
Opinión en La Región. | José Paz

La movilización de los activistas de la vivienda ha despertado el debate acerca si nos encontramos en el inicio de un nuevo ciclo de protestas, análogo al del 15M de 2011, en el que miles de personas ocuparon plazas en toda España y, en medio de una de las crisis económicas más agudas de los últimos decenios, reclamaron un cambio en las políticas del Gobierno y en una forma elitista de gobernar, que supuestamente relegaría a un segundo plano a la mayoría social. También se señala que puede ser una especie de advertencia a un hipotético futuro gobierno de las derechas en España, de tal forma que sepa lo que le espera si quiere modificar sustancialmente el actual marco en materia de vivienda o de política social. Presuntamente la izquierda movilizada haría “arder las calles” y crearía un ambiente social que haría insostenible el nuevo Gobierno. Permitan que lo dude.

Es cierto que el problema de la vivienda es un problema percibido como muy grave por buena parte de la población española, cuya preocupación al respecto no ha dejado de subir en los últimos años, pero no es el mismo tipo de problemas que se daba en el viejo 15M. En aquel momento el Gobierno socialista había aprobado recortes muy duros en el gasto social y congelado salarios públicos y pensiones. La economía española se encontraba la borde del rescate, con los tipos de interés de la deuda pública disparados, tasas de paro cercanas al 20% y se habían comenzado a desvelar casos de corrupción, que afectaban al partido socialista, especialmente en Andalucía. Las reivindicaciones de los manifestantes eran globales, pues afectaban al núcleo mismo del sistema de gobierno.

Hoy en día la situación, aun no siendo todo lo buena que cabría desear, no es ni mucho menos la misma. En primer lugar, porque se diga lo que se diga, el problema de la vivienda no afecta de momento a la mayoría social; es más, para muchos no sólo no hay problema alguno con la vivienda sino que no tienen un interés real en que se resuelva. Mas del 70% de los españoles vive en una vivienda de su propiedad, fruto de décadas en que este modelo se ha promovido desde los gobiernos a través de desgravaciones fiscales, vivienda protegida subvencionada y un modelo social y de familia orientado a tal fin. Este sector mayoritario de la población no tiene demasiado interés en que el valor de su casa se deprecie, y vota en consecuencia. Las reivindicaciones del nuevo 15M, por tanto, no van a encontrar el mismo nivel de apoyo que en el pasado. Si quisieran tener éxito tendrían que dirigirlas a otros ámbitos, como el salarial, la precarización o la inmigración que son más transversales. Pero este tipo de demandas son más difíciles de concretar, al tener menor carga emocional, y alguno de ellos iría contra el discurso dominante en la izquierda española que es quien promueve estas movilizaciones. Además, la cuestión de la vivienda no es precisamente la mejor para algunos dirigentes de la izquierda, pues su caída electoral se ha debido en buena parte al tipo de vivienda que han conseguido adquirir tras sus años en el Gobierno. Tampoco tiene mucho sentido que ministros o representantes públicos de alto nivel encabecen las protestas de la juventud sin futuro. Las sucesivas traiciones de Sánchez a esta izquierda tampoco parece que las coloque en buen lugar delante de los manifestantes y además las medidas que se proponen por estos no sólo no ayudarán a mejorar el problema sino que lo empeorarán. Además, el problema no sólo no afecta a toda España por igual, sino que se concentra más en unos lugares que en otros.

Todo esto hace pensar que las movilizaciones no tendrán mucho recorrido como tales, y al final pueden volverse contra quienes la promueven, pues de salir algo saldrán nuevos líderes para ese espacio, que pueden descabalgar a las direcciones de los ya maltrechos partidos de la izquierda española.

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