Nuevo ultimátum

CRÓNICA INTERNACIONAL

Publicado: 07 abr 2026 - 06:10
Opinión en La Región
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Son tantos, ha anunciado tantos, que los ultimátum de Trump apenas inquietan. Marca fecha, marca la hora, lo hace con gesto amenazante y con frases que anuncian los males del infierno si no se cumplen sus exigencias. Pero cuando llega la fecha límite, e Irán no ha movido ficha, continúa con sus misiles y drones, casi siempre con Israel como principal aliado… no pasa nada.

En lo único que ha arreciado Donald Trump es en sus demostraciones de vocabulario insultante, barriobajero, impropio de una persona con cierta educación y comportamiento personal aseado. Impropio sobre todo cuando es el jefe de Estado más poderoso del mundo, o uno de los más poderosos. Su pésimo carácter, su obsesión desbordada por las redes sociales, sobre todo por la propia, Truth, que no tiene el menor respeto por la verdad a pesar de su nombre, le está pasando factura.

Nadie quiere la guerra, aunque hay ocasiones con motivos para emprenderla. Cuestiones territoriales, defenderse de enemigos que buscan la destrucción del país propio, o salvarse de invasores pueden justificar alguna de ellas. Pero también las guerras tienen normas, y Trump incumple todas ellas. Entre otras razones porque antepone sus intereses personales a los intereses de su país.

Su movimiento MAGA decrece ante las arbitrariedades y el aventurerismo del presidente estadounidense

No le importa la destrucción de países ajenos, siempre que cualquier acuerdo de paz pase por el compromiso de que la reconstrucción será controlada por Trump y sus empresas, como pretende en Gaza. Ahora, en Oriente Medio, el fin de la guerra pasa porque Trump controle el petróleo. Ello no indica que Irán sea la víctima de esta guerra indeseada, que inició Israel con el apoyo de Trump para impedir que los ayatolás cumplan su objetivo de acabar con el Estado de Israel, pero Trump no piensa más que en sí mismo a la hora de buscar cualquier tipo de acuerdo. Y amenaza. Y presume de su poder y su eficacia, que ha demostrado estos últimos días con el rescate, de película, del aviador que detonó el autopropulsor que le expulsó del avión destruido por los iraníes.

Trump se ha convertido en un bocazas, a pesar de algunos éxitos, casi siempre de la mano de Israel, con cuyos servicios de inteligencia acaban de localizar y matar al jefe de la inteligencia iraní, un éxito. Pero un éxito que no oculta que Trump está perdiendo adeptos.

Su movimiento MAGA decrece ante las arbitrariedades y el aventurerismo del presidente estadounidense, y los sondeos coinciden en que el mes de noviembre, cuando se celebren la elecciones de mitad de legislatura, los republicanos pueden sufrir un serio revés. No por los destrozos de la guerra, sino por sus repercusiones económicas y energéticas.

Y sobre todo, porque Trump está presentando en esta guerra su peor cara, que es la más real: un hombre prepotente, con ambición desmesurada, sin principios, mal educado y falto de respeto por la ley.

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