José Luis Gómez
CUENTA DE RESULTADOS
Zapatero, un mal gestor de la economía
CUENTA DE RESULTADOS
La política española tiene una extraordinaria capacidad para reinventar a sus protagonistas. Pocos casos ilustran mejor este fenómeno que el de José Luis Rodríguez Zapatero. Quince años después de que miles de ciudadanos indignados llenaran la Puerta del Sol y numerosas plazas del país denunciando el deterioro económico, el desempleo masivo y la desconexión de la clase política con la realidad social, una parte significativa de quienes entonces señalaban al presidente socialista como responsable de la situación han terminado convirtiéndolo en una figura casi intocable dentro del imaginario progresista.
La reciente aparición de voces que denuncian una supuesta persecución judicial contra el expresidente ha contribuido a reforzar esa tendencia. Sin embargo, más allá de cualquier consideración sobre los procedimientos judiciales o el principio de presunción de inocencia, que debe respetarse siempre, el debate sobre Zapatero no comenzó ahora ni se limita a sus controvertidas actuaciones internacionales posteriores a su paso por La Moncloa. La figura de Zapatero ya era profundamente polémica mucho antes de cualquier controversia judicial. Lo era por su papel en la política económica durante los años más difíciles de la crisis financiera internacional y por una gestión que numerosos economistas, analistas y organismos internacionales han cuestionado con el paso del tiempo.
En cambio, el legado del presidente Zapatero en libertades civiles figura entre los más relevantes de la democracia española
Resulta difícil comprender la historia reciente de España sin recordar el contexto. Entre 2004 y 2007, la economía española vivió una etapa de crecimiento intenso. El empleo aumentaba, el consumo se disparaba y el mercado inmobiliario parecía no tener límites. Pero aquel crecimiento escondía importantes debilidades estructurales. La construcción se había convertido en el principal motor económico, el crédito fluía con una facilidad extraordinaria y el endeudamiento privado alcanzaba niveles preocupantes. Cuando comenzaron a aparecer los primeros síntomas de agotamiento, el Gobierno optó durante demasiado tiempo por minimizar los riesgos. Durante meses se evitó hablar de crisis, recurriendo a conceptos como “desaceleración” o presentando las dificultades como una perturbación temporal procedente del exterior. Hoy existe un amplio consenso entre especialistas sobre que aquella resistencia inicial a reconocer la gravedad de la situación retrasó decisiones que podrían haber mitigado parte de sus consecuencias.
El estallido de la burbuja inmobiliaria tuvo efectos devastadores. España perdió millones de empleos en pocos años y el desempleo alcanzó cifras históricas. Miles de familias vieron desaparecer sus expectativas de prosperidad mientras el sistema financiero comenzaba a mostrar grietas cada vez más evidentes. Ante ese escenario, el Ejecutivo impulsó políticas expansivas destinadas a sostener la actividad. El Plan E se convirtió en el símbolo de aquella estrategia. Miles de millones de euros fueron destinados a proyectos municipales con la esperanza de preservar el empleo y estimular la economía. Sus defensores argumentan que ayudó a amortiguar el impacto inicial de la recesión. Sus críticos sostienen que buena parte de esos recursos se destinaron a actuaciones de escasa productividad y con un efecto temporal muy limitado. Lo cierto es que el deterioro de las cuentas públicas fue muy rápido. ZP fue un mal gestor de la economía.
@J_L_Gomez
Las libertades
El legado de José Luis Rodríguez Zapatero en materia de libertades civiles constituye uno de los capítulos más relevantes de la democracia española. Durante sus mandatos se aprobaron reformas de gran impacto social, como la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo, la Ley de Igualdad, la Ley contra la Violencia de Género y la ampliación de derechos en ámbitos como la dependencia. Estas medidas contribuyeron a modernizar el marco jurídico y social de España.
La tranquilidad
La revista italiana L’Espresso sostiene que la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero, con la colaboración del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, está siendo interpretada en varias capitales europeas como una advertencia política de la era Trump 2.0. El medio apunta que gobiernos de Madrid, París, Bruselas o Roma temen que conflictos geopolíticos puedan derivar en investigaciones judiciales o financieras, especialmente para dirigentes con vínculos con el chavismo.
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