El ocaso de las superpotencias

Publicado: 17 may 2026 - 05:10
El ocaso de las superpotencias
El ocaso de las superpotencias | José Paz

La reunión de está semana entre los líderes de las dos principales superpotencias del mundo, la China de Xi Jinping y los Estados Unidos de Donald Trump, ha constatado la maltrecha situación de los superpoderes del mundo. Los tiempos en los que el mundo estaba dividido en dos grandes bloques, cada uno de ellos férreamente controlado por un superpoder, que además ofrecían modos de vida y sistemas económicos alternativos, comunismo y capitalismo, hace treinta y cinco años que pasó a mejor vida, con la disolución de la Unión Soviética. Lo mismo sucedió con el breve espacio de tiempo en el que los Estados Unidos podían campar a sus anchas, interviniendo en todo el mundo al no encontrar un rival comparable en poderío militar o económico. Hace unos cinco años más o menos que este modelo unipolar caducó también, con el ascenso, en principio imparable, de la República Popular de China. Se llegó a resucitar incluso el temor a la vieja Trampa de Tucídides, relatada por el historiador griego en su “Historia de la guerra del Peloponeso”,según la cual era muy probable una guerra iniciada por la superpotencia vieja, los Estados Unidos, para impedir que llegara a consolidarse una nueva potencia que cuestionase su liderazgo. Los Estados Unidos estarían preparándose y diseñando una estrategia para poder afrontar en condiciones un conflicto prácticamente inevitable.

Los tiempos en que sus aliados, o al menos parte de ellos, se prestaban a seguirlo en sus estrategias parece que ya se han ido, es más, no parece que estén muy dispuestos a seguirlo en su estrategia de contención a China.

No es eso lo que se pudo percibir en la reunión. Los Estados Unidos, aún la principal potencia militar y económica del mundo, con el dólar imperando en los mercados mundiales, se colocó en la mesa de negociaciones con una imagen muy debilitada, después de haber sido incapaz de imponer su voluntad en la guerra que ellos mismos iniciaron contra Irán. El mero hecho de que tengan que negociar con la dirección del régimen chiíta la salida del conflicto, y no hayan sido capaces de lograr ninguno de los objetivos que se buscaban a la hora de iniciar las hostilidades, y sin capacidad siquiera de volver al status quo anterior a la guerra, dice muy poco de su capacidad como superpotencia. Sus aliados de la OTAN o sus socios asiáticos no han querido respaldarlo en su aventura militar e incluso han iniciado maniobras de aproximación a su gran rival chino. Los tiempos en que sus aliados, o al menos parte de ellos, se prestaban a seguirlo en sus estrategias parece que ya se han ido, es más, no parece que estén muy dispuestos a seguirlo en su estrategia de contención a China.

Por su parte, la gran potencia asiática debería haber salido reforzada de esta contienda, pero tampoco parece pasar por sus mejores momentos. Si bien ha logrado evitar el aislamiento diplomático de los países occidentales, y ha sabido responder bien a la amenaza potencial de los norteamericanos con sus guerras arancelarias, no está siendo capaz de consolidar las asombrosas tasas de crecimiento de los últimos decenios, y si bien no está estancada económicamente sus tasas de crecimiento no son las necesarias para consolidarse como primera potencia mundial a corto plazo, a pesar de desarrollos espectaculares en sectores como el de la inteligencia artificial. No sólo eso, su pirámide demográfica, muy envejecida por causa de la baja natalidad y los ecos de la política de hijo único de los años ochenta, dificultará mucho poder mantener los ritmos alcanzados hasta hace unos años. A esto se le suman crisis financieras, especialmente graves en el sector de la vivienda, y posibles burbujas en sectores como el del automóvil, que de no ser bien gestionadas podrían obligarle a desviar fondos que podrían ir al crecimiento. El nivel de vida de su población aún no alcanza ni de lejos los estándares occidentales, y de seguir en está línea tardará en alcanzarlos, dificultando así que sea vista como un modelo para otros pueblos del mundo. ¿Espera la India su oportunidad?

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