Eduardo Medrano
TAL DÍA COMO HOY
Pablo VI
CRÓNICA INTERNACIONAL
La satisfacción por el acuerdo entre Estados Unidos e Irán que podría fin a la guerra que se prolonga desde hace cuatro meses, queda empañada por el hecho de que Israel no solo no se suma al acuerdo sino que ha expresado su disconformidad, antes incluso de que se conozca el texto que se firmará este viernes en Suiza. Todos los ojos se centran en Benjamin Netanyahu, que ha declarado que no firmará un acuerdo que se ha negociado al margen de Israel.
Y ha dado prioridad a esa fecha frente al contenido del acuerdo que, aunque sigue siendo desconocido, se ha filtrado en parte"
Tiene problemas internos muy serios que vienen de lejos, desde sus iniciativas para controlar la Justicia, que provocaron manifestaciones multitudinarias, a su acuerdo con Trump para atacar Irán, sin mencionar todo lo relacionado con la guerra de Gaza y el acuerdo con Hamas que no convence a la mayoría de la población israelí. En cuanto al acuerdo entre Estados Unidos y Trump, Netanyahu ha sido firme: mantendrá los bombardeos en Libano si Hezbollah ataca cualquier punto del norte de Israel.
Lo que más preocupa al primer ministro israelí y a la mayoría de los israelíes, tanto lo que están a favor como en contra de Netanyahu, es la precipitación de Trump, que a toda costa quería firmar un acuerdo antes de noviembre, fecha en que se celebran las elecciones que renovarán la mitad de los escaños del Senado y la Cámara de Representantes. Y ha dado prioridad a esa fecha frente al contenido del acuerdo que, aunque sigue siendo desconocido, se ha filtrado en parte. Pero no solo daba prioridad a las elecciones parciales que, de no ganarlas el Partido Republicano, amargarán el futuro político de Trump; también esa fundamental para el presidente la apertura inmediata del estrecho de Ormuz y reanudar el tráfico naval que permitirá el transporte comercial de crudo, o que aliviará las consecuencias económicas y energéticas que ha provocado el bloqueo actual,
Lo que más preocupa del acuerdo, es que no recoge, como esperaba Israel, y también Estados Unidos, el desmantelamiento total de la estructura nuclear de Irán, deja alguna puerta abierta de cada al futuro, como quería la Guardia de la Revolución iraní, que es quien ejerce el poder en Irán.
No solo Israel se muestra contraria a un acuerdo del que todo indica que su contenido es más conocido de lo que pretenden hacer creer sus promotores, Irán, Pakistán -país mediador- y Estados Unidos, porque también han expresado su escepticismo los tres hombres que negociaron en nombre de Trump: su yerno Jared Kuhsner -judío-, el vicepresidente Vance, y su asesor Steven Witkoff.
Habrá que esperar a conocer la versión definitiva del texto, y las reacciones que se produzcan en los tres países, tanto de sus dirigentes políticos como sus referentes empresariales, energéticos y sociales.
Pero independientemente de que un acuerdo de paz en Oriente Medio sin la firma de Israel no es un acuerdo de paz, sorprende el escaso entusiasmo de la delegación que negoció en nombre de Trump.
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