Eduardo Medrano
Motín de Esquilache
TRAZADO HORIZONTAL
La izquierda republicana antimonárquica que acompaña a Sánchez en la obsesiva tarea de desmontar el mal llamado “régimen del 78” acaba de certificar la realidad sesgada de la España que pretende romper, regida según la Constitución por una monarquía parlamentaria. Vivimos una “ola reaccionaria” que a juicio de esa izquierda tardo-sanchista encabezan PP y Vox. Lo dicen nada menos que Otegui y Junqueras, el primero condenado por secuestro y pertenencia a la banda terrorista ETA y el segundo condenado por sedición golpista. Estos son los socios del sanchismo, agitadores de la conciencia social española como referentes de la democracia contra la que han atentado. El mundo al revés, en resumidas cuentas, consentido por Pedro trampas, siempre en primera línea de fuego, nunca mejor dicho, cuando se trata de cobrar con propaganda cualquier rédito político que le permita huir de la corrupción. De nuevo los Reyes han sido aclamados en la España quemada, mientras Sánchez visitó las zonas devastadas por el fuego con perimetraje kilométrico disuasorio para evitar el rechazo general. Esta izquierda es la que encabeza la verdadera “ola reaccionaria” contra la democracia, contra la institución de la Corona que sostiene la jefatura del Estado y contra el Estado de derecho y la separación de poderes. Como en los momentos más críticos de la Dana, Felipe y Letizia han dado la talla que otros gobernantes no alcanzan.
Se entiende por “reaccionaria” toda aquella ideología que busca volver a un estado social y político anterior contrario a la innovación progresista para deshacer las reformas y modernizaciones en curso. Es decir, que, aunque la izquierda atribuye la condición de “reaccionaria” a la derecha, estableciendo paralelismos con la dictadura de los 40 años, se deduce que en realidad los reaccionarios son todos aquellos que pretenden acabar con el progreso democrático de España por razones de venganza política para volver a los claroscuros de la República que precedieron al franquismo. El problema de esta izquierda pija y caviar, tan palaciega como la Monarquía, y que se procura vacaciones aburguesadas en Andorra, la Mareta o las Baleares VIP, desmiente con sus actos el trigo socialcomunista que predica.
Se entiende por “reaccionaria” la ideología que busca volver a un estado social y político anterior contrario a la innovación
Y para que no falte de nada, otro ejemplo de salón en el fango de la ola reaccionaria izquierdista. Junto a la foto de juegos reunidos Geyper Frankenstein, instantánea para redes de las chicas de Pablo, que vienen a ser unas Ángeles de Charly Iglesias a lomos del Falcon como el de las gafas Top Gun, veraneando en la Menorca elitista. Irene Montero e Ione Belarra hicieron su posado ante una pintada de azulejo de wáter que rezaba así: “Menorca antifascista”, con la hoz y el martillo más reaccionario del comunismo ultra rancio camuflado entre las frases de la leyenda preparada. Toda una contribución nostálgica que reniega de la democracia y ensalza regímenes totalitarios equivalentes a Cuba y Venezuela con los que desdeñar a los Reyes mientras se consienten fotos al revés de los monarcas, al tiempo que algunos les prenden fuego como al monte y a la bandera de España.
No hay más ola reaccionaria que esta fauna política convertida en casta a la que tampoco escapa la derecha, celosa de su estatus mientras la izquierda se perpetúa con mentiras, engaños y cesiones inconfesables a los socios reaccionarios y racistas que se atreven a hablar de “ola reaccionaria” mientras evitan cobijar a menores inmigrantes. Toda esta tribu de la extorsión y el chantaje consentido con gusto por el sanchismo ha negociado en el extranjero con un prófugo el reparto del botín de España. Y lo ha hecho en nombre del Gobierno de España, y por tanto de los españoles que no votaron eso, un tal Santos Cerdán, encarcelado por presunto chorizo en un comportamiento de imputación corrupta reconocida por el jefe de la trama que nos pretende hacer creer que no sabía nada de nada y es tan víctima como la ciudadanía del Estado chantajeado que él mismo ha promovido. Esa es la auténtica “ola reaccionaria” que se está apoderando de España con la intención de crear un régimen bolivariano bajo disfraz de aparente democracia donde se persigue a jueces insumisos y periodistas críticos y se gobierna y negocian con delincuentes condenados o huidos de la justicia hasta los privilegios en el reparto de los menas.
Menos mal que nos queda la institución de la Corona, también con sus sombras y matices, en el desgobierno que nos asola camino de un adelanto electoral. Sánchez confía en resistir gracias a su okupación institucional y mediática, sin Presupuestos y sin una mayoría fiable, habiendo perdido las elecciones y colgado de una chincheta de corruptelas que van de su esposa y hermano al Fiscal del Estado, pasando por dos secretarios de organización del PSOE, uno encarcelado y otro ministro de la cartera más corrompida y aficionado a colocar amiguitas a costa del erario público. Todo un recital de incoherencia progresista que se tapa con intencionalidad de cloaca, donde las Leires y Koldos representan lo más reaccionario del régimen tardo-sanchista. Vamos, como para que vengan ahora estos apóstoles de lo cutre a arengarnos con sus “olas reaccionarias”.
El cáncer ha marcado la última escena de Eusebio Poncela y Verónica Echegui, en una semana negra para la cultura española, sobre todo para el cine. Con sólo 42 años nos dejó la actriz y directora Verónica Echegui. Será recordada por su interpretación de la Juani en la película de Bigas Luna y por tener un Goya por su faceta como directora y no como actriz. Eusebio Poncela presumía de una vida de adicciones sin ocultar su homosexualidad y su mala relación con Almodóvar, con quien participó en dos películas: “Matador” y “La Ley del deseo”. Actor completo y versátil, difícil de dirigir, muy de método, transgresor y provocador, con un carisma especial y una mirada única. Poncela destacó en cine, teatro y televisión, donde marcó estilo propio en la memorable serie “Los gozos y las sombras”, basada en la novela de Torrente Ballester, y representativa de los primeros años de la democracia. Poncela tenía 79 años, y vivió una etapa argentina que le curó de la droga, tras la que regresó a España. Entre sus frases: “La política es como el sexo, hay que estar abierto a todo”.
Manuel de la Calva no pudo resistir el final de la última canción, y apagó su voz con 88 años tras una vida plena en la que triunfó en lo profesional y lo personal. La mitad del Dúo Dinámico murió esta semana poniendo así epílogo a una larguísima carrera en la que, junto a Ramón Arcusa, contribuyó a la creación del pop moderno español. Y aunque las nuevas generaciones desconocían la grandeza del Dúo Dinámico, todo el mundo de la música ha reconocido la importancia histórica de Manuel y Ramón para entender la evolución de la banda sonora española. No sólo tuvieron una novia de 15 años que ahora rozaría el delito. También implantaron un himno que todos hemos cantado y cantamos cuando nos aprieta la desazón. El himno de la pandemia, del corralito argentino y de la adversidad en general. “Resistiré” seguramente es la canción más redonda de la década de los 80. Con música de Manuel de la Calva y letra de Carlos Toro, supone un revulsivo infalible para seguir adelante, comparable sin desmerecimiento alguno al éxito mundial “I Will survive” de Gloria Gaynor.
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