Olvidar cuando se llega a los 50

COSAS QUE NO CONVIENEN

Publicado: 19 abr 2026 - 05:50
Olvidar cuando se llega a los 50.
Olvidar cuando se llega a los 50. | @txarka.ilustracion

1 Que nuestro único activo es el tiempo. Y que, como cada día gastado no vuelve, tenemos que comprometernos seriamente cómo lo usamos y cómo lo intercambiamos. Cada hora vendida estará siempre mal pagada porque no hay moneda capaz de pagar esta vida mágica.

2 Que el gran éxito es la familia. Y pobre de aquel que fracase en su reencarnación. Nadie como un hermano para comprender la gran verdad del mundo, sin olvidar nunca que los hermanos son también el árbol, la roca y la brisa.

3 Que todos los muertos viven en mí. Y que van tomando el espíritu, adueñándose dulcemente de nuestro estado de ánimo. Hay que estar atentos a las órdenes de los difuntos y ocuparse de sus mandados vicarios, como cantar su canción o preparar su comida favorita.

4 Que hay que desterrar la envidia. Como quien destierra al tumor. Y cenar algo suave cada día, un yogur o una tortilla francesa, para irse ligero a la cama, de cuerpo y de pensamiento.

5 Que la primavera es la única verdad. Cuando la respiración del mundo hincha la tierra y el sol que guarda dentro para hacer salir todo afuera. Sentir ese latido es el gran regalo en esta vida que no dura, a la que acabamos de llegar y de la que ya nos estamos yendo.

6 Que todo viene del agua. Cada uno de nosotros es un pequeño torrente erguido. Tal vez nuestra tarea sea conseguir la pureza del manantial, porque allí habita la ninfa y la ninfa también puede habitar en nosotros. Ya lo decían los latinos: nullus enim fons non sacer, “no hay fuente que no sea sagrada”. Seamos fuentes de aguas puras.

7 Que la belleza es dios. Y que este escalofrío que empieza en la nuca y estremece nuestra espina animal es una manifestación del mundo sagrado. Conservemos esa electricidad en nosotros. Hagamos cuerpo de la emoción. Lloremos si hace falta ante la flor o el grillo. Es ahí donde hay que empeñarse en vivir.

8 Que nos falta oscuridad y silencio. Cuando conseguimos huir de la luz y del ruido de los hombres comenzamos a percibir la vida con grandeza y honestidad. Entonces el ojo se ensancha y el espíritu se esponja. La paz está en los márgenes de esta civilización en guerra.

9 Que somos comida autoconsciente. Y que acaso nuestra forma de seres encarnados es también alimento para otros seres tanto o más respetables. No somos tan importantes, ni como individuos ni como especie. Recordemos esto.

10 Que la humildad comienza en el asombro. Hay que apartarse de esa idea putrefacta del talento personal, que es la puerta para la vanidad y el abusamiento. Observemos las capacidades propias como un regalo que descubrimos dentro de nosotros siempre por primera vez.

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