Radón: el enemigo invisible

TRIBUNA

Publicado: 15 jun 2026 - 06:10
Miguel Abad Vila
Miguel Abad Vila | La Región

Dentro de nuestros hogares, a la hora de pensar en riesgos para la salud, solemos imaginarnos accidentes domésticos, humedades o problemas de contaminación procedentes del exterior. Sin embargo, existe una amenaza mucho más discreta, invisible y desconocida para gran parte de la población: el gas radón.

Se trata de un gas radiactivo de origen natural que se genera por la desintegración del uranio presente en las rocas y en el suelo. Al aire libre, sus concentraciones suelen ser bajas y no representan un problema relevante. Sin embargo, en espacios cerrados como viviendas, sótanos, garajes o centros de trabajo puede acumularse hasta alcanzar niveles preocupantes.

La comunidad científica lleva años alertando sobre sus efectos. No en vano, el radón está considerado la segunda causa de cáncer de pulmón después del tabaco. Además, hacia ya varias décadas diversos organismos internacionales lo reconocieron como carcinógeno humano. Pero, a pesar de todo esto, continúa siendo un gran desconocido para muchos ciudadanos.

Uno de los mensajes más importantes que nos trasladan los expertos es que el radón constituye un riesgo real, pero también un riesgo controlable. A diferencia de otros peligros ambientales más difíciles de gestionar, éste puede medirse, evaluarse y reducirse mediante actuaciones relativamente sencillas siempre y cuando se detecten sus niveles elevados.

Porque al igual que ocurre con cualquier otro problema invisible, resulta imposible actuar sobre el mismo sin identificar su presencia.

La clave está en descubrir su presencia. Porque al igual que ocurre con cualquier otro problema invisible, resulta imposible actuar sobre el mismo sin identificar su presencia. Por eso, los especialistas insisten en la necesidad de realizar mediciones adecuadas, especialmente en aquellas zonas donde las características geológicas favorecen su acumulación.

Pero medir el radón no consiste simplemente en colocar un detector. Los físicos especializados recuerdan que es necesario determinar correctamente dónde medir, durante cuánto tiempo hacerlo, cómo interpretar los resultados obtenidos y qué medidas adoptar cuando se superan los niveles recomendados. Detrás de cada dato hay un importante trabajo técnico que garantiza su fiabilidad.

España cuenta actualmente con un Plan Nacional contra el Radón y con normativa específica para proteger tanto a trabajadores como a residentes. Además, el Colegio Oficial de Físicos ha impulsado un Registro de Expertos en Gas Radón para facilitar que ciudadanos, empresas e instituciones puedan acceder a profesionales cualificados.

La principal conclusión es clara: el radón no debe generar alarma, pero sí atención. Frente a un riesgo que no se ve, la mejor herramienta sigue siendo el conocimiento. Informarse, medir cuando sea necesario y aplicar soluciones basadas en la evidencia científica son pasos fundamentales para proteger la salud y convertir un peligro invisible en un problema perfectamente prevenible.

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