La operación Maduro

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Publicado: 07 ene 2026 - 03:05

Opinión en La Región
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Que la numero 2 del régimen represor bolivariano, Delcy Rodríguez, sea la presidenta encargada por Washington de pilotar la transición venezolana tras la detención de Maduro es una prueba evidente de que el asalto estaba medianamente pactado o la traición cercana tiene nombre y apellidos. De lo contrario, resulta difícil de creer la facilidad con la que fue capturado el presidente del narco estado terrorista chavista y, sobre todo, explica por qué Trump ha dicho que María Corina Machado no tiene “el respeto de los venezolanos” para hacerse cargo junto al desposeído presidente electo, Edmundo González, de las riendas del país. Un presidente legítimo no reconocido por el sanchismo zapaterista dando así cobertura no democrática al pucherazo electoral de Maduro. Todo ello prueba que hay un trato encubierto con la dictadura chavista, puesto que son Diosdado y Delcy, ambos corresponsables de las atrocidades del régimen, los encargados de buscar una transición a la democracia. Delcy Rodríguez, protegida en el episodio de Barajas por Sánchez, Zapatero y Ábalos contraviniendo a la Unión Europea, se encargará de obedecer a Trump para evitar un baño de sangre y que Venezuela siga funcionando aprendida la lección de las erráticas intervenciones en Libia e Irak. Resulta evidente que el multilateralismo cacareado por Sánchez no tiene sitio en la era Trump-Putin, puesto que ambos se reparten junto a China y la sombra de Taiwán, la influencia en el entorno territorial como muestra de expansión y hegemonía política unilateral.

La reacción sumisa del régimen venezolano, sin apenas protestas por la detención de su líder y la violación de su soberanía nacional a manos de un país extranjero, implica cierta complicidad con la operación Maduro y la aceptación a regañadientes de la vulneración del derecho internacional

La operación Maduro, sustentada en la lucha contra el narcotráfico internacional como defensa fronteriza e influencia exterior de EEUU, es mucho más que la caída de un dictador simpático, pero sobre todo tirano despiadado e inmoral. Es una operación con evidentes intereses económicos que van más allá del control de mercado del petróleo y del gas. Delcy Rodríguez no sólo sostendrá la inmunidad de la estructura del régimen narcoterrorista, sino que favorecerá los intereses petrolíferos y de negocio del trumpismo.

Si como dice la Constitución venezolana, Delcy y sus compinches con sus respectivas maletas exceden un periodo de 60 días en el poder como continuidad de la dictadura en ausencia del dictador principal y no se convocan elecciones, estaremos ante una planeada estrategia de la operación Maduro que incluye el silenciamiento del coste humano del asalto estadounidense, la traidora colaboración interna y el portazo a Pekín en Latinoamérica.

La reacción sumisa del régimen venezolano, sin apenas protestas por la detención de su líder y la violación de su soberanía nacional a manos de un país extranjero, implica cierta complicidad con la operación Maduro y la aceptación a regañadientes de la vulneración del derecho internacional. El papel irrelevante de Europa es directamente proporcional a su falta de influencia en la guerra de Ucrania y de Gaza. La operación Maduro forma parte de una reorganización geopolítica internacional liderada por Trump y Putin, con el complot arancelario de China, y con una menguante influencia europea que debería preocupar a los españoles, a los europeos y a la ciudadanía del mundo en general.

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