Operación telefónica

Publicado: 22 ene 2025 - 00:23

Salvo Trump, no hay nada ni nadie que pueda escapar a la ambición de poder del sanchismo. Ni siquiera Telefónica, la histórica y estratégica multinacional española de las matildes convertidas hoy en objeto de deseo institucional. Cuando el viernes pasado fue llamado Álvarez Pallete a la Moncloa era evidente que la operación de control de Telefónica-Movistar iba a culminar. La suerte y el destino de Pallete estaban echados desde el momento en el que el que el Estado se convertía en accionista mayoritario tras la entrada de los saudíes en el accionariado. En Moncloa le invitaron amablemente a dimitir, que es una versión modernizada del motorista que mandaba Franco a tales efectos. Pallete ya es parte del pasado de Telefónica, seguramente porque no supo ver ni prevenir la entrada desestabilizadora de la saudí STC en la tecnológica sin que el Gobierno hiciera lo suficiente por impedirlo. Más bien al contrario, pues Sánchez vio la oportunidad de revertir la privatización de Telefónica que un día inició Felipe González, para asaltar también una de las joyas de la corona, la cuarta operadora de telecomunicaciones de Europa -dicen- y la decimoquinta del mundo.

La operación Telefónica es otra muesca más en la expansión del sanchismo y supone un duro revés para el debido equilibrio entre lo público y lo privado

Lo cierto es que en esta operación se pueden visualizar los tentáculos estatales del sanchismo para extender su dominio a lo privado y blindar su futuro. La compra de acciones de la SEPI, que fue acompañada del incremento de capital de Criteria Caixa para completar la operación, coloca a Marc Murtra como presidente de Telefónica. Y lo hace con CaixaBank en la sombra y con el consentimiento explícito de Isidro Fainé, que ya se hizo con Caja Madrid y que pone una vela a Dios sacando la sede de Caixabank de los dominios del independentismo catalán, pero pone otra vela al Diablo dando alas al sanchismo s.a. del que forman parte los separatistas. Es fácil observar que en el asalto de Telefónica hay otro cooperador necesario que es Indra, presidida hasta ahora por Murtra, de inquebrantables vínculos con el PSC y que fue jefe de Gabinete del socialista Joan Clos en Industria entre 2006 y 2008. No hace falta ser muy listo, por tanto, para ver que el modus operandi es el mismo que propició en 2021 la llegada de Murtra a la presidencia de Indra, otra multinacional española participada por la SEPI y el ministerio de Hacienda de la vicepresidenta Montero con negocio en los sectores del transporte, defensa, energía, telecomunicaciones, servicios financieros, industria armamentística y el recuento electoral. Conviene no olvidarlo porque el poder nunca da puntada sin hilo y todos sus resortes se tocan y se confunden en el conglomerado del sanchismo.

La operación Telefónica es otra muesca más en la expansión del sanchismo y supone un duro revés para el debido equilibrio entre lo público y lo privado. La oposición liderada por el PP sabe que el asalto de Telefónica-Movistar también tiene motivaciones políticas, y que si Sánchez logra resistir un año más sin presupuestos será cada vez más difícil desalojarle del poder. Telefónica es clave en el devenir de los casos Begoña y Fiscal del borrado, de modo que la sospecha aumenta. Cuidado Feijóo, que van a por todas.

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