Eduardo Medrano
Motín de Esquilache
Feijóo movió ficha y se inclina por la calle y no por la moción de censura. Deslizó esa opción ante unos socios entregados al sanchismo por rentabilidad económica y política. En los planes de Alberto no está presentar una moción de censura para perderla, si bien podría argumentar un candidato independiente bajo promesa ante notario de convocatoria electoral inmediata. La calle nunca fue de Fraga ni de la izquierda. La calle es de quien se la gana, de los que se la trabajan, como las mociones de censura. La calle hay que currársela y el centro derecha lo está haciendo. Hace 7 años que los sindicatos no pisan la calle contra el Gobierno de izquierdas: fracasan cada 2 de mayo con sus liberados porque han decidido manifestarse sólo contra la oposición. Y únicamente colectivos sociales, PP y Vox movilizan las protestas, siempre bajo causa política, en este caso la corrupción y la inminente constitucionalidad de la amnistía por “interés general” sanchista y porque el Legislativo de mayoría Frankenstein “puede hacer todo lo que la Constitución no prohíba”. Realmente resulta alarmante la doctrina de la ponencia de la magistrada progresista del TC como forma de reescribir la Constitución con tal de dar cobertura a las necesidades de Sánchez y mantenerse así en el poder a costa de comprar los 7 votos del prófugo Puigdemont.
La armazón constitucional partidista de la amnistía es otra razón más para salir este domingo a la calle contra Sánchez, que está más quemado que las brasas de una barbacoa de Trump y Musk en los jardines de la Casa Blanca. Sánchez ha perdido la calle por mérito propio, porque no puede exponerse a que le corran a gorrazos, gritos e insultos, pues cada vez que lo hace con perímetros de acordonamiento kilométricos no evita la censura social. Cuando Pedro pisa la calle con el garbo del moreno atrincherado en la Moncloa, sufre la misma respuesta que en Paiporta, de ahí que lo evite y haya cedido la protesta callejera al centro derecha, salvo contadas ocasiones como las manifestaciones contra Ayuso en Madrid y Mazón en Valencia, cuyas gestiones en la pandemia y la Dana son de responsabilidad compartida con Sánchez. Eso explica que el PP siga abriendo brecha en las encuestas, salvo en la farsa del CIS.
“La calle es de los ciudadanos, de quienes se currelan la atmósfera de la realidad social que estamos padeciendo”
La calle es un termómetro fiel a la temperatura social. Pero la convocatoria de Feijóo de este domingo 8 de junio parece asegurar aforo completo porque el sanchismo tiene muy hartitos a los españoles con sus monsergas, mentiras, manipulaciones, bulo-bombas-lapa y comodines fangosos de extrema derecha. La calle es de los ciudadanos, de quienes se currelan la atmósfera de la realidad social que padecemos. Y Feijóo sabe que es el momento de apretar a Sánchez ya que el presidente se esconde y parapetó tras la figura del Rey en la cumbre de presidentes de Barcelona para aparentar que no hay parálisis gubernamental completados 7 años de “engaños y mentiras”. Pedro ignora lo de su esposa Begoña, su hermano David, y su banda de los Ábalos, Koldo, García Ortiz y Leire-fontanera mientras huye en el Falcon al exterior, se hace selfies con Mélody, inaugura supuestos hospitales, anuncia paguitas para lentillas y gafas o manda invocar la Kitchen y la conspiración pepera sin rectificar sus propios bulos.
La calle está caliente como cuando se encerró inconstitucionalmente la movilidad de los españoles durante la pandemia. Sánchez impone a la sociedad su relato del bulofango en tiempos de lo que llaman cacería conspiranoica de corruptos presuntos y fontaneros patrióticos. Pero la calle nunca se puede manipular como el relato y los titulares sincronizados porque es la expresión del cabreo ciudadano. Y por eso Feijóo aún puede pisar la calle y Sánchez no puede asomar la nariz ni para ir de incógnito a una tienda de bicis. El PP tira por esa calle de en medio que es la protesta social ya que la moción de censura parece inviable en este momento y Sánchez logró comprar la retirada de la cuestión de confianza del prófugo. Al sanchismo le urgía lanzar la constitucionalidad de la amnistía en vísperas de la conferencia de presidentes en Barcelona antes del Congreso del PP para dejar constancia con Illa de telonero del cupo catalán, monumento a la desigualdad en términos de financiación autonómica. España tiene la opción de salir a la calle mientras no pueda protestar en las urnas. Y esa es la verdadera baza que juega el centro derecha frente a un Frankenstein asustado y peligroso, dispuesto a ensuciar España con sus cloacas con tal de seguir aforado en la impunidad del poder. La calle de la melancolía es lo que nos cantarán después los relatores del sanchismo al comprobar que los organizadores de la protesta no podrán contar votos, solo personas hartas del abuso de poder y del engaño de este tiempo. La oposición en la calle es una opción legítima y democrática que hace daño al sanchismo porque delata su debilidad, atrincheramiento, agonía, deterioro y decadencia. Pero el centro derecha liderado por Feijóo no debe olvidar que las elecciones no se ganan en la calle, sino en las urnas, de modo que además de canalizar la protesta de la frustración política debe ilusionar a una sociedad desencantada.
La ministra de Sanidad, Mónica García, se ha convertido en la conseguidora de fotos de Sánchez de un tiempo a esta parte. Mónica pertenece a Más Madrid, socio del sanchismo gubernamental y oposición sincronizada del PSOE en la comunidad madrileña tras el descalabro del bulo persistente de Oscar López. Lo último ha sido la bulo-inauguración del Hospital Universitario de Melilla, que huele a acto electoral preparatorio en feudo del PP. Resulta que los médicos critican que se trate únicamente de la “inauguración de un edificio y no de un hospital”, pues carece de los servicios básicos sanitarios para considerarlo como tal. Para empezar, no tiene médicos suficientes, no cuenta con UCI, no tiene quirófanos y le faltan las urgencias, todas ellas prestaciones hospitalarias necesarias y primarias. Mónica García y Pedro Sánchez apenas estuvieron en Melilla una hora, y se volvieron a Madrid sin reunirse con los médicos. Por si acaso, los sindicatos del sector mantienen la huelga del próximo día 13 por el enfrentamiento con el ministerio de Sanidad a propósito de la reforma del Estatuto Marco.
La fontanera de las cloacas del PSOE y del Gobierno contra la UCO, Leire Díez, hizo el paripé tras pactar la baja voluntaria como cortafuegos del sanchismo una vez conocido el basurero en el que se mueve, refrendado en una rueda de prensa fake de Lady Mentira. El PP la denunció ante la Fiscalía Anticorrupción por cohecho, tráfico de influencias, obstrucción a la justicia y pertenencia a organización criminal. La tal Leire tenía línea directa con la directora socialista de la Guardia Civil, y según las filtraciones, con Santos Cerdán y Pedro Sánchez, a los que Aldama se encargó de amenazar al reventar la supuesta rueda de prensa de Miss Cloaca, quien siendo periodista no aceptó preguntas. Se ha publicado que tenía firma en el voto por correo en su etapa de Correos, algo que se intentó desmentir. Y aunque entregó un pendrive que Ferraz mandó al Fiscal del borrado y no a Anticorrupción, se dice que Lady Cloaca guarda archivos a buen recaudo como para que no le toquen ni un pelo de su extensa melena sanchista. Una asociación de suboficiales de la Guardia Civil también ha denunciado a Leire por sus audios contra la UCO.
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