Oro y mirra

Publicado: 07 jun 2026 - 05:52
Andreeva con su entrenadora, la española Conchita Martínez.
Andreeva con su entrenadora, la española Conchita Martínez.

El 2 de julio de 1994, una española de 22 años rompía todas las quinielas para levantar el ‘Venus Rosewater Dish’, la bandeja de plata de 48 centímetros de diámetro que se concede a las vencedoras en el mayor escenario del tenis: All England Club. La gesta de Conchita Martínez es insuperable por dos razones. Era el primer Wimbledon para una tenista española y enfrente comparecía una Gorgona como Martina Navratilova con 59 grandes entre todas las modalidades y en un jardín en el que había vencido nueve veces el cuadro individual. No fue la única gran tarde de Conchita. Ganó cinco Copas Federación, tres medallas olímpicas y jugó otras dos finales de Grand Slam: el Abierto de Australia de 1998 y el Roland Garros del 2000.

En aquel torneo del nuevo milenio, Mary Pierce impidió que Conchita se sumase a la fiesta de los once españoles que han conseguido vencer en el polvo de ladrillo parisino. La francesa fue la última nativa en ganarlo y, por ello, la designada en el día de ayer para entregar la Copa Suzanne Lenglen y, de paso, cerrar el círculo.

Se puede discutir si el camino al título fue, como ha pasado en el torneo masculino, menos escarpado que de costumbre, con Swiatek tocada desde Roma y Sabalenka desquiciada en la hecatombe ante Shnaider, pero la zagala rusa no es flor de un día

Con 19 años y 39 días, Mirra Andreeva acaba de ganar Roland Garros en un récord de precocidad. Es la tenista más joven en conquistar el slam francés desde que Mónica Seles lo hiciese en 1990 con 16 años y seis meses. También es la tercera más joven en ganar un grande en el siglo XXI, tras Sharapova en Wimbledon 2004 y Raducanu en el US Open 2021. Se puede discutir si el camino al título fue, como ha pasado en el torneo masculino, menos escarpado que de costumbre, con Swiatek tocada desde Roma y Sabalenka desquiciada en la hecatombe ante Shnaider, pero la zagala rusa no es flor de un día. Ya le ha ganado tres veces a la polaca y dos a la bielorrusa, acumula seis títulos en sus vitrinas, dos WTA 1000, una medalla olímpica en dobles y todo, bajo la atenta mirada de Conchita.

En abril de 2024, la tenista llamó directamente a la ex jugadora de Monzón. El acuerdo se cerró como un período de prueba para la gira de tierra batida y juntas se plantaron en la penúltima ronda de Roland Garros cuando Mirra tan solo tenía 17 años. Conchita detectó el potencial de su pupila con toda la fuerza del Volga y la inmensidad de los Urales: “cuando hace lo que le digo no tiene límites”. Y el tiempo de carencia se convirtió en un enlace maternofilial indisoluble.

Conchita le aporta a Andreeva toda la experiencia que aún no tiene. Solo así se explica que la eslava haya portado con entereza el papel de favorita en un torneo en el que lo tenístico y lo psicológico han sido igual de abrasivos. En semifinales se enfrentó a un infierno. La ucraniana Marta Kostyuk, abiertamente enfrentada a las tenistas rusas y bielorrusas por el conflicto armado, venía de ganarle la final de Madrid en una batalla atroz. En la final tuvo que plantar cara al cielo. Con solo una victoria de Grand Slam y sin patrocinadores, Chwalinska se plantó en la final de Roland Garros como la tenista con el ranking más bajo en hacerlo. Su historia, un cuento de hadas. Dejó el tenis tres años por una depresión y en este torneo ya ha ingresado el doble que en toda su carrera.

Mirra fue capaz de sobreponerse a todo y a todas con su solidez desde el fondo, su revés letal, su inteligencia táctica y su banquillo eficaz.

Rafael Nadal ganó su primer Roland Garros con 19 años y 3 días. Es probable que en el día de ayer hayamos asistido a la fundación de otro imperio.

@jesusprietodeportes

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