Los ourensanos en la defensa de Vigo, ahora conmemorada

Publicado: 18 mar 2025 - 00:00
Cachamuiña y su hazaña.
Cachamuiña y su hazaña.

Otras veces me he referido aquí al papel de los ourensanos en la defensa de Vigo a lo largo de la historia reciente y a la historia de su Regimiento Provincial, que era una especie de milicia ciudadana, diferenciada de los propiamente regimientos del Rey. En estas calendas de marzo, Vigo celebra una creciente fiesta alrededor del 28 de marzo, fecha de la expulsión de los franceses, con una peculiaridad, la de recordar al traidor Morillo, héroe en 1809 y traidor en 1823 cuando vuelve y en lugar de defender la Constitución, se pasa a los defensores del felón Fernando VII y fusila en Redondela a los patriotas que defendían la Constitución de 1812.

El héroe que se debe recordar es El ourensano “Cachamuiña”, tan miserablemente tratado frente al traidor Morillo que fue ennoblecido y lo son sus descendientes. Nuestro verdadero personaje es, por tanto, Bernardo González del Valle, “Cachamuiña”. Su padre era capitán del regimiento de Milicias de Ourense y siguió la carrera de su padre, donde en 1791 alcanzó el grado de subteniente, siendo destinado a Ferrol. Combatió primero contra los ingleses y alcanzó las divisas de capitán. Tras participar en algunas acciones de la primera fase de la guerra contra Napoleón, volvió a Galicia y se puso al frente de las guerrillas en la zona de Ourense. Luego de la Reconquista de Vigo, donde fue herido cuando derribaba la puerta da Gamboa a machetazos, fue designado gobernador de la villa. En octubre de 1809 el Marqués de la Romana lo designó gobernador de la provincia de Tui, en donde organizó la Legión del Ribeiro, de la que fue comandante con grado de coronel. En 1811 pidió la jubilación como inválido de guerra, siéndole concedida una pensión mensual de 1.800 reales, si bien no comenzó a cobrar hasta 17 años después, luego de muchas instancias de protesta. Realmente, no le pagaron bien sus servicios, de lo que siempre se quejó. Falleció en 1848.

El héroe que se debe recordar es El ourensano “Cachamuiña”

Su cuerpo fue trasladado al cementerio vigués Pereiró con toda solemnidad el 9 de agosto de 1932, tras un funeral oficial en la Colegiata. Entre otras representaciones de la ciudad, estuvo presente la coral De Ruada, que interpretó diversas composiciones religiosas. Abría el cortejo un piquete de caballería de la Guardia Civil, un coche repleto de coronas traídas de Ourense, otras del Centro de Hijos de Vigo y de otras entidades. Representaciones de los ayuntamientos y diputaciones de Vigo y Ourense y de otros ayuntamientos de Galicia, niños de las escuelas y diversos grupos y representaciones de entidades culturales y musicales. En el lugar donde estuviera la puerta de la Gamboa, donde tuvo lugar su hazaña, se había levantado un arco conmemorativo. Los restos de Cachamuiña iban sobre un armón de Artillería, sobre el que se echaron flores al tiempo que se soltaban palomas. La despedida del cortejo se produjo en el paseo del Franco y los restos del coronel Bernardo González del Valle recibieron los honores de las fuerzas de Infantería de guarnición en Vigo que desfilaron ante el mismo, se hicieron las descargas de ordenanza, y la Coral De Ruada entonó un miserere. Seguidamente, el cortejo siguió hasta Pereiró.

A propósito de esta historia, hace años acudí a Cachamuíña para hacer un reportaje para la radio sobre su tan ilustre hijo. Me acerqué a un paisano que fumaba al sol, sentado en un saliente de su casa:

-Bos días –le dije- Sabe vostede quen era Cachamuiña?

E logo, non vou saber –comentó extrañado, mientras me miraba con asombro-: era un veciño noso que vivía xunto a casa do Manolo, por ese camiño dereitiño…

Con tanta seguridad se expresaba nuestro paisano, que tal parece que conociera al heroico patriota personalmente.

-E sabe o señor o que fixo?

-Como non vou saber?! –me replicó poniendo cara de pensar que yo debía de ser tonto, pero prosiguió-: Estaba Vigo en mans dos gabachos e Cachamuiña chegou ás portas da vila, fendeunas cunha machada e díxolles ós franceses: “Saíde todos e de un en un ou hai hostias”.

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