El país que se convirtió en una aldea

Publicado: 01 dic 2025 - 02:10
Opinión en La Región
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Este podría ser el título de un cuento.

Hay una película muy bonita de los 90 que se titula “El inglés que subió una colina pero bajó una montaña” dirigida por Christopher Monger y protagonizada por el simpático Hugh Grant. Es una comedia deliciosa y divertida donde las haya. Véanla si pueden.

En el lado opuesto de la misma o parecida idea Groucho Marx dijo una vez aquello tan gracioso de “saliendo de la pobreza hemos alcanzado las más altas cotas de la miseria.”

La historia está llena de historias como esas en las que alguien parte de un punto inicialmente con la intención de llegar a otro más alto o más elevado, pero al final acaba en el mismo punto de partida o en uno inferior. Así que “El país que se convirtió en una aldea” podría ser un buen cuento sobre ese tema. Con todo mi respeto para las aldeas, que a menudo son más grandes que metrópolis gigantescas.

Mi admirado Xuan Bello escribió en cierta ocasión un libro precioso que se titula “Historia universal de Paniceiros”. Paniceiros es el pueblo asturiano donde nació él. Un pueblo diminuto de menos de cuarenta habitantes, pero un pueblo retratado magistralmente por el autor como un pueblo universal.

Yo también escribí un libro con algo parecido en el título y creo que en su contenido. Se titula “Príncipes de Tabagón”. Es un libro de memorias de infancia. Tabagón es un bonito pueblo de O Rosal (Pontevedra) de cien o doscientos habitantes. Es el pueblo de mi padre. Para mí, de niño, fue un reino y por eso yo entonces veía allí príncipes por todas partes.

Lo que está haciendo la actual administración americana en ese terreno es un alucinante y desquiciado suicidio cultural.

Pero bueno, dejemos estas cosas y centrémonos.

El actual presidente de los Estados Unidos, impulsado por su deseo de hacer a América grande otra vez la está volviendo cada vez más pequeña. Y acabará por convertir a América en una simple e intrascendente aldea del extrarradio.

En la universidades americanas hay dos millones de estudiantes extranjeros, pero a causa de la política de autarquía no solo económica sino también cultural implementada por el gobierno de Trump que prohibe y/o restringe la concesión de visas a muchos estudiantes e investigadores de otros países por su origen o sus ideas políticas (!), esa cifra se está viniendo abajo cada día.

Las principales universidades del país, Harvard, Stanford, MIT, Princeton, etc., ya han puesto el grito en el cielo por eso. Las visas a estudiantes extranjeros se conceden básicamente por sus méritos, su currículum, o su potencial talento para aportar creación y conocimiento al tejido social, cultural, científico y tecnológico del país de acogida.

Lo que está haciendo la actual administración americana en ese terreno es un alucinante y desquiciado suicidio cultural. Y va camino de convertir a un gran país en una aldea miserable.

Pero eso a Donald no le importa. A él solo le importa su bolsillo.

A mí me importan más Paniceiros… y Tabagón.

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