Las palabras

UN CAFÉ SOLO

Publicado: 09 feb 2026 - 06:10
Sonia Torres
Sonia Torres | La Región

¿Cómo sería un mundo sin palabras? ¿Cómo explicaríamos que un pequeño animal con alas de colores se ha posado sobre nuestro hombro si no pudiéramos decir que es una mariposa? ¿Cómo podría ser más profunda la sensación que despierta una mano recorriendo lentamente la piel si no pudiese ser acompañada por un te quiero? ¿Cómo podríamos aliviar el daño de un mal gesto si no pudiéramos pedir perdón? ¿Cómo nos explicaríamos y explicaríamos el mundo si las borrásemos todas de nuestros cerebros? ¿Cómo sentirnos parte de quién somos y de dónde venimos si no fuésemos capaces de unir letras sabiendo que tendrán la savia de nuestro pasado impregnada en ellas? ¿Cómo contar las creencias, sentimientos y hechos que nos habitan? ¿Qué nos consolará si no conocemos las palabras que nos hagan entender qué ha sucedido? ¿Cómo nos curaremos si no podemos nombrar nuestros males? ¿Qué nos recordará si nada pudiese fijar la memoria? ¿Qué seríamos sin ellas? No existiría el pensamiento, ni el conocimiento, ni la reflexión y el cerebro acabaría por desaparecer. Entonces, ¿seguiríamos siendo humanos?

Tampoco es lo mismo querer que maltratar, aunque haya quien insista en unirlas como si fueran una. Ni libertad significa insultar o amenazar a quien no nos guste.

Hemos creado las palabras insuflándoles significado y vida. Evolucionan con nosotros. Unas se quedan atrás, por desuso, otras nacen para seguir nombrando la realidad que va emergiendo. Las construimos para definirnos. Por eso unas curan y otras hieren, porque la bondad y la maldad forman parte de nosotros. Hemos sido cuidadosos y hemos elegido con precisión el contenido con el que dotarlas para que digan lo que tienen que decir.

Aún así, en algún momento de ese proceso hay quien ha elegido comenzar a confundir sus significados para agitarlas en un cóctel venenoso. A veces por ignorancia, otras muchas por una apuesta decidida para tergiversar buscando la confusión y el miedo.

En un juego tramposo igualan conceptos e ideas para difuminar la verdad. No es lo mismo regularización que nacionalización. No son la misma palabra, lo sabemos porque por algo hemos concebido las dos. No solo no significan lo mismo, tampoco tienen las mismas consecuencias ni los mismos objetivos. Los inmigrantes que opten a la regularización de su situación no podrán votar. No serán nacionales con todos los derechos que eso implica, pero sí se harán receptores de los que impiden que sean explotados laboralmente, por ejemplo. A cambio también asumen deberes, entre ellos pagar sus impuestos porque ya no se les podrá pagar en negro. Tampoco es lo mismo querer que maltratar, aunque haya quien insista en unirlas como si fueran una. Ni libertad significa insultar o amenazar a quien no nos guste. Ni asesinar a sangre fría es defenderse.

Devolvamos a las palabras su valor para entendernos. No las defenestremos bajo gritos, tambores de guerra y gruñidos. No seamos cómplices de quienes buscan volverlas incomprensibles para intentan acabar con este mundo, y no precisamente para mejorarlo.

Contenido patrocinado

stats