Panorama desde el puente

O AFIADOR

Publicado: 19 may 2025 - 11:37
Opinión en La Región.
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El capitán, gesto prieto y mirada posada en el horizonte, aplica todos sus esfuerzos para mantener a flote la embarcación el mayor tiempo posible

Las historias de mar refieren con frecuencia epílogos heroicos con capitanes de mar en pie, con las manos firmemente apoyadas en la baranda del puente, dispuestos a hundirse con su barco cuando amenaza con llevárselo a lo más profundo de su lecho. El capitán, gesto prieto y mirada posada en el horizonte, aplica todos sus esfuerzos para mantener a flote la embarcación el mayor tiempo posible, y cuando la dura realidad se impone y comprende que ya no le queda tiempo, yergue la figura, atempera el rictus y espera sereno a que las olas lo engullan.

Lo malo es que no todos los que le han acompañado están dispuestos a hipotecar su destino al de su patrón. Hace un par de meses yo mismo hubiera jurado que Pedro Sánchez llegaría al final de la legislatura. Lesionado en lo más profundo, quebrantado y con toda seguridad, invalidado para cualquier otra aventura en el terreno político pero llegaría. Pocos tenían conciencia de que su antecesor Rodríguez Zapatero iba a terminar como terminó –a Zapatero le prohibió su propio partido que concurriera a las siguiente elecciones ante el convencimiento de que una nueva candidatura capitaneada por él estaba condenada al fracaso absoluto- pero la característica de Sánchez que lo definía con mayor propiedad era la resistencia y se mostró como un resistente inagotable incluso antes de llegar a la Moncloa.

El problema sin embargo es que los capitanes permanecen en el puente hasta que el barco zozobra pero el resto no está obligado a hacerlo. Los que nos pasamos el día aplicándonos en el dichoso ejercicio de leer todo lo que nos cae en las manos –una afición que nunca recomendaría practicar a mis hijos sobre todo si lo que se aficionan a leer son periódicos- hemos comenzado a detectar un deseo hoy todavía tímido pero no imperceptible de abandono y despego de la causa entre las líneas de lo más granado del comentario político. Firmas que antes eran incondicionales comienzan a introducir veladas críticas en sus textos, columnas que no hace mucho defendían con tenacidad incluso lo no defendible comienzan a padecer de desilusión y duda, secciones que no admitían la disidencia hoy la sugieren, y así… Menos mal que queda Cintora.

Llevó tres días seguidos levantando el teléfono para responder a la llamada de algún viejo amigo o amiga periodista, y en todos los casos el trasfondo es el mismo. Al capitán Smith se le recuerda mucho…

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