Eduardo Medrano
Motín de Esquilache
Recientemente se ha estrenado la película “Cónclave” y que ha resultado bastante concurrida y con el Oscar llamando a las puertas. La cinta sigue el papel del cardenal Lawrence al ser designado por el cónclave tras la muerte del papa, que deberá iniciar la votación para elegir al nuevo líder de la Iglesia Católica. Sin embargo en su trayectoria se encontrará secretos oscuros sobre los candidatos y el papa recientemente fallecido. Esta película se ha anticipado por pocos meses a los acontecimientos con la muerte del papa Francisco.
El sábado se celebró el funeral con todo el riguroso protocolo específico del Vaticano. La cuestión es que cuando fallece un papa se produce en lenguaje técnico la expresión “sede vacante”. De forma inmediata se pone en funcionamiento un mecanismo secular. El papel fundamental es el que ejerce el camarlengo, quien tiene la responsabilidad de supervisar todo el ceremonial desde que el sumo pontífice expira hasta que coordina la llegada de los cardenales para el importante momento que implica la ceremonia de proclamación del nuevo papa.
Tenemos por delante durante estos días todo el vericueto proceso desde el momento en que el papa Francisco ha fallecido hasta el desenlace del conclave donde cada cardenal tiene la potestad de elegir el sucesor del nuevo líder de la iglesia católica.
Por lo menos, el papa Francisco tuvo la oportunidad de vivir una película sobre su vida dirigida por Fernando Meirelles.
En otra película legendaria, “Las sandalias del pescador” (1968), se vivió un drama papal dentro del contexto de la Guerra Fría como fondo. Recordamos que al final, el papa había sido elegido un prisionero político ucraniano, con el nombre de Kiril Lakota, quien sorprendentemente fue liberado de su prisión en un campo de concentración en plena Siberia. Inesperadamente, acabo propuesto para ser papa, a pesar del constante rechazo a los demás cardenales. Obviamente, esta cinta no tiene nada que ver con la reciente “Cónclave”, porque el cine siempre conlleva una carga de mucha ficción. Y por ello deseamos que el desenlace de la nueva historia moderna solamente cuente lo que pasa tal cual y que los desen-laces correspondan a la realidad.
De todas formas, el papa Francisco ha sido protagonista de su propia “buddy movie” (película de amigos o género cinematográfico que destaca la amistad entre dos o más personajes como el elemento central de la trama) titulada “Los dos papas’ (2019), donde el papel del papa lo desempeñó el actor británico Jonathan Pryce y el otro “papa” fue el brillante Anthony Hopkins, quien se mete en el papel del papa Benedicto XVI. Esta película relata la historia real de los días que pasaron juntos los sucesivos papas antes de la abdicación de Benedicto XVI y el ascenso al poder del por entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio.
Por lo menos, el papa Francisco tuvo la oportunidad de vivir una película sobre su vida dirigida por Fernando Meirelles. Por cierto, se llevó a cabo con la plena anuencia del Vaticano.
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