Eduardo Medrano
Motín de Esquilache
historias increíbles
Agustín de Hipona describía su mundo hablando de la ciudad celestial contraponiéndola a la que llamó ciudad pagana. Ese planteamiento lo hemos interiorizando y hemos supuesto que sigue vigente. Cada ciudad, creíamos, no tiene nada en común con la otra. Pero hoy… tengo la impresión de que eso no es tan cierto.
Fátima predijo la muerte de un papa. Para mí la imagen depresiva de un papa ya viejo y cansado, subiendo solo a aquella colina podría ser la realización de su profecía. Aquel día el cielo era gris y el silencio profundo
Henos aquí, desde una u otra ciudad. La ciudad que tan rotundamente definíamos como pagana, se ha visto atañida por la muerte de un papa. Es curioso, porque es un hecho que no se suponía transcendiese lo puramente religioso. En un mundo en el que el tema de Dios, juraríamos que no pinta nada o muy poco… henos aquí prediciendo el futuro por un montón de humanos que se sienten concernidos.
Cada uno desde la perspectiva de su propio yo, esto es, desde sus planteamientos ideológicos, conservadores o liberales, tradicionalistas o de pensamiento inclusivo, aperturistas o retrógrados, trampistas o wokes, tiene la ilusión de que la elección de un nuevo papa puede implicar un cambio en la historia de la humanidad.
Toda la humanidad inesperadamente se ha visto afectada por el hecho, en sí mismo simple, de la muerte de un argentino del fin del mundo.
La humanidad, en este momento, se percibe como fragmentada. Esa autopercepción es de tal calidad que cada uno de los individuos, supone el resultado de la fumata blanca con la misma inquietud que vivencia el momento vital del nacimiento de una criatura.
El bueno de Francisco, sin comerlo ni beberlo, fue percibido por muchos como liberal en los asuntos de justicia social y racial. Seguro que sólo pretendía ser cristiano, pero su cercanía a los desarrapados, al menos verbal, le hizo aparecer como un papa Woke. Para muchos no lo era pues no llegó a emplear terminología inclusiva, ni llegó a formular planteamientos de una moral que habría de suponer una verdadera revolución. Para otros sí lo fue pues le suponían que supeditaba la teología, incluso sacramental, a un planteamiento en el que lo importante era recuperar a los discriminados para la vida de la iglesia.
Fátima predijo la muerte de un papa. Para mí la imagen depresiva de un papa ya viejo y cansado, subiendo solo a aquella colina podría ser la realización de su profecía. Aquel día el cielo era gris y el silencio profundo. Caminaba torpe con sus zapatones negros y acribillado por las flechas de la incomprensión de unos y otros. Es el mejor resumen de su vida. Era el tiempo de la pandemia. El espacio se había vuelto vacío y enorme. Y allí detrás de la columnata, estoy seguro, viajaba, entonces, con él, un joven resucitado llamado Cristo.
Si lo pensamos bien, la humanidad no está tan desmembrada. Vamos girando hacia el Padre con la fuerza del Espíritu, que siempre consigue lo importante: La unidad perfecta, donde nadie puede excluir a nadie por razón de raza, sexo, religión… Si alguien se preocupa muchísimo por el bien de los seres humanos… va hacia Dios. Y si alguien se ocupa tanto de las cosas de Dios… también de manera irremediable, terminará amando al ser humano.
El propio Teilhard de Chardin escribió sobre la incomprensibilidad de la fe de estas dos ciudades: Es Cristo quien aparece naciente, sin violentar nada, en el corazón del mundo.
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