Eduardo Medrano
Motín de Esquilache
La verbosidad sin control ni amarre especulativo lleva al disparate. Como cuando el alcohol afloja la lengua y con la resaca toca repartir disculpas tras los buenos días por las verdades de garrafón. La peña chunga es la que no tiene agallas para disculparse, pedir perdón o dar las gracias. Con educación y argumentos se va a cualquier parte, sin modales y con mentiras puedes llegar a la Casa Blanca, incluso ser presidente convicto de Estados Unidos como Donald Trump, pero el espejo de oro devolverá la imagen de poderoso garrulo.
Más nocivo que la amenaza arancelaria de Trump a los productos de la UE –está por ver cómo Vox justifica el apoyo entre sus votantes– es la tentación de emular sus bravuconadas o voladuras por los políticos de aquí, especialmente por los que ya caminan por el techo con el acta de diputado.
En el Consello de la Xunta del lunes el presidente Rueda intentó remansar el torrente de críticas por “un asunto que deben dirimir os historiadores”
El jueves de la semana pasada el diputado popular por Ourense José Luis Ferro largó en una comisión parlamentaria sobre memoria democrática que en la isla de San Simón no hubo fusilamientos durante el franquismo. “Tampouco sabemos, pola documentación que existe, que houbera mortes, salvo abusos do director da prisión naquel momento”. La marea de indignación le llegó al cuello. En el Consello de la Xunta del lunes el presidente Rueda intentó remansar el torrente de críticas por “un asunto que deben dirimir os historiadores” tras admitir la represión pero sin mojarse con los fusilamientos cuestionados.
Nacionalistas y socialistas vieron que el PPdeG desandaba por la torpeza de un diputado el camino más galeguista emprendido desde que Alfonso Rueda sustituyó a Núñez Feijóo en la presidencia de la Xunta y del partido, enviando representación al homenaje de Alexandre Bóveda, fusilado en Pontevedra, o compartiendo protagonismo institucional en el acto por el 75 aniversario de la muerte de Castelao. BNG y PSOE registraron una pregunta en el Parlamento para que el presidente de la Xunta enmiende a su diputado y presente una rectificación oficial ante lo que consideran “trumpismo á galega”. Para el PPdeG es mal negocio electoral situarse con Trump o Vox. Primero fue el portavoz parlamentario, Alberto Pazos, el que pidió disculpas, después el propio José Luis Ferro. Disculparse es un paso.
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