Pedro, tan mentiroso como indultador

Publicado: 31 jul 2026 - 00:40
La Región

Debemos reconocer que los enormes esfuerzos de Pedro I, el Mentiroso, por normalizar Cataluña están dando resultados espectaculares, y desde las mentiras, necesarias, ha llegado a los indultos, incomprensibles para comprender la grandeza de Pedro Sánchez por todos aquellos ciudadanos que no entienden los esfuerzos de este hombre que, sin duda, pasará a la historia.

La normalización en Cataluña ha alcanzado alturas que no se habían logrado con ningún gobierno en Madrid, fuera de derechas o de izquierdas. Ha sido esta alianza del Frente Popular, de Pedro I, el Mentiroso -aglutinando socialistas, comunistas y secesionistas- la que puede presumir de una normalización insólita y aplastante.

Parece ser que, en Cataluña, al escuchar al médico hablar en castellano, los virus y las bacterias se fortalecen

Es normal que, en Cataluña, las sentencias del Tribunal Supremo, dictaminando la obligatoriedad de que, en los centros de enseñanza, el 25% de las materias se imparta en catalán, no se obedezca en absoluto, y se convierta en una norma que todo el mundo incumple. Se ha normalizado que si algún ciudadano que vive en Cataluña y tiene un hijo en el centro donde normalmente se incumple la norma del Supremo proteste, provoque una reacción adversa y se le señale como anormal, indocto e ignorante e, incluso, se persiga al niño que ha tenido la desgracia de tener un padre que se cree que las sentencias del Supremo se deben cumplir.

En aspectos tan delicados y sensibles como la salud, ya se ha normalizado que la categoría de un médico, o un cirujano, no se mida por la curación de los enfermos o el éxito de las intervenciones quirúrgicas, sino por la calidad filológica del catalán que hable. Parece ser que, en Cataluña, al escuchar al médico hablar en castellano, los virus y las bacterias se fortalecen, mientras que si escuchan el idioma catalán, dicho de una manera castiza, se acojonan.

La última normalización parece que consiste en que, si un prevaricador, un corrupto, un sinvergüenza o un estafador del dinero público es condenado por los tribunales, Pedro I, el Mentiroso, y Gran Indultador, les exima de la pena impuesta por los tribunales, siempre y cuando sean secesionistas de provecho. Todavía no se ha normalizado que todos admitan que, si se es secesionista, intrínsecamente, se es más inteligente, más listo, más gracioso, más bello y con mayor sensibilidad que las pobres gentes que viven fuera de Cataluña, ese monumento europeo a la normalidad.

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