El peligroso límite entre justicia social y derechos colectivos

TRIBUNA

Publicado: 22 ene 2026 - 06:40
Opinión en La Región
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La historia universal rebosa en ejemplos contundentes de causas justas que degeneraron en formas injustificables de violencia: el fanático Jan van Leiden tomó la ciudad de Münster en 1534 instalando una teocracia dictatorial basada en la violencia, con el argumento de abolir los privilegios y la propiedad privada; la Revolución Francesa, con el Terror de 1794, en nombre de los derechos universales del ciudadano, ejecutó en la guillotina a más 50,000 franceses para al final adoptar otra vez la monarquía en 1815.  

¿Pueden estas analogías ayudarnos a entender lo que ocurre en el Ourense de hoy, donde la tractorada ha bloqueado muchas de sus principales arterias, generado unos atascos colosales que al final afectan las vidas de todos? ¿Es posible que todo este movimiento pro-justicia afecte al mismo tejido social que intenta proteger? Probablemente sí.  

Las razones

La firma del Tratado Mercosur-UE consiste en la apertura del mercado europeo en un 92% de cara a la oferta de sus socios latinoamericanos, que ofrecen un intercambio del 91% de sus productos, esencialmente los agroganaderos. 

Detrás de esa narrativa se esconden intereses que amenazan con sepultar ese mismo sector del rural europeo. Esto que los expertos han llamado “liberalización asimétrica”, implica la importación de 99.000 toneladas de carne de vacuno procedentes de Brasil y Uruguay, que en sus lugares de origen tienen un coste de producción que oscila entre un 30 y un 40%; hecho que en sí mismo representa una competencia desleal que siginficaría el ahogamiento económico de un sector que no solo tiene unos costes de producción mucho más altos, sino unas normativas mucho más rigurosas y restrictivas. Lo que se estima es que la aplicación este tratado, signifique el desplome factual de una economía basada en la organización y el esfuerzo familiar. 

Siginficaría el ahogamiento económico de un sector que no solo tiene unos costes de producción mucho más altos, sino unas normativas mucho más rigurosas

Por otra parte, en el sector de la apicultura, las reglas del juego no son menos draconianas: la entrada en vigor del Tratado implicaría la entrada de 47,000 toneladas anuales de miel, y una caída estrepitosa del mercado para los apicultores de Ourense y toda Galicia. Cuando un productor ourensano, ya sea de carne o miel, tiene que cumplir con normativas ineludibles como el Pacto Verde Europeo, un productor de Minas Gerais se enfrenta a unos controles de calidad mucho menos rigurosos, hasta el punto de usar sin restricción más de 150 pesticidas prohibidos en España y el resto de la Unión Europea. En medio de todo este entramado sólo el sector vitivinícola de O Ribeiro y Valdeorras saldría beneficiado, con una disminución para la exportación hacia América Latina de hasta el 27% de las denominaciones de origen.  

Los aprendizajes

Justo a punto de concluir la redacción de este trabajo, se ha hecho pública la noticia de la paralización de los acuerdos de la Unión Europea con Mercosur, instigada por protestas similares a las de Ourense, en París, Varsovia, Bruselas, Brandenburgo, Estrasburgo y Polonia. Aún es demasiado prematuro como para creer que las protestas llegarán a su fin en los próximos días. Ante las circunstancias complejas lo único que podemos regular es nuestra reacción ante ellas. Protestar por una causa justa no implica colisionar el sistema de tráfico urbano, generar una intolerable contaminación acústica, o dañar el cualquier tipo de patrimonio material de la ciudad. 

En este escenario es clave el diálogo con las autoridades, no el acorralamiento a nuestros conciudadanos. Los aprendizajes deben enfocarse en vigilar ese peligroso límite entre justicia social y vandalismo; evitar que aún el más lúcido de los argumentos pueda cruzar la línea del respeto al otro.

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