Los pensamientos

UN CAFÉ SOLO

Publicado: 29 jun 2026 - 00:45
Opinión en La Región
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En el camino a casa hay un pequeño balcón lleno de flores de colores que resulta imposible no admirar. De alguna manera, contemplar esas cuidadas plantas hace que brote una ligera sensación de alegría en quien las mira, por muy mal que se hubiese dado el día. Las atiende una mujer de pelo blanco, de edad indeterminada, que sabe cómo regarlas bien para evitar que se mustien o que los excesos las ahoguen.

“Pensamientos se llaman”, me dijo un día, “¿te gustan?”. Asentí. Y me habló de las atenciones que necesitan y del bien que le hacía poder cultivarlas y hacerlas crecer. Me gustó su nombre. Me explicó que, entre sus cualidades, estaba actuar como cobertura natural para inhibir el crecimiento de malas hierbas. Y, por un momento, sentí una ligera confusión. Dudé si hablaba de aquel conjunto de pétalos que parecían delicados, aunque soportaban bien los inviernos, o de la capacidad humana de pensar para generar buenas ideas. Porque esos pensamientos también necesitan protección, tiempo y buen abono para brotar y desarrollarse. Cada vez más. Pero es justo lo que parece que no queremos darle.

Pensar es imprescindible para avanzar, innovar o crear. Es la parte sin la que no existiría ningún resultado final, salvo si se busca una imitación, un plagio o una respuesta errada y vacía de IA. Nada surge si no ha habido horas y horas de trabajo mental para construir la idea.

Ni una canción, ni un poema, ni una casa, ni un puente serían posibles sin ese tiempo de razonamiento y de imaginación. Aun así, ningún presupuesto incluye un apartado de cobro por esas horas de reflexión, de mirar al vacío, de anotar, borrar y empezar de cero. Nadie tampoco estaría dispuesto a pagarlo. Ya se sabe que hay trabajos que surgen de la nada, que son tan fáciles que cualquiera los podría hacer. Pero no los hacen.

Mejor que todo sea rápido, de consumo fácil, repetitivo. Aunque los resultados nos revuelvan y nos causen una extraña sensación de vacío y aburrimiento. Pensar de verdad no está de moda. Ni para ser creativos ni para ser críticos. Hay que correr, ser el primero. No importa si nos equivocamos de meta. Lo importante es lanzar resultados al aire. Aunque nazcan heridos de muerte, llenos de deficiencias o tan huecos que se romperán al primer intento de disfrutarlos.

Lo malo de no cultivar los pensamientos es que se secarán. Solo quedará una tierra estéril que alguien sembrará de malas hierbas que no sabremos cómo arrancar. Y estaremos, además, despojados del consuelo que ofrecen esos trabajos creativos que nos hacen sentir más vivos.

Esos que intentan censurar, denigrar o ridiculizar. Seguramente las mismas cabezas que hace tiempo desterraron su propia capacidad de pensamiento para no cansarse demasiado.

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