Pensar en grande

CAMPO DO DESAFÍO

Publicado: 25 abr 2025 - 03:45
Opinión en La Región.
Opinión en La Región. | La Región

El tamaño, grande, es siempre un sueño húmedo del patriotismo. Entre el lema franquista “Una, grande y libre” y el “Pensar unha Galicia grande” de Alfonso Rueda en el debate del estado de la Autonomía, caben “La Grandeur” gaullista, con acceso al botón nuclear, y el “Make America Great Again” del hombre que nos tiene la respiración en suspenso. Es cierto que entre el modesto pensar de Rueda y el estruendoso hacer de Trump, media la distancia sideral de una autonomía con sentidiño y un imperio desbordante de esteroides.

Pensar Galicia en grande podía ser una llamada generosa y estimulante a la práctica colectiva, pero la polarización trabaja en su contra

Convengamos en que Rueda, ciñéndose al esquema de este tipo de debates, se agarró a los números. Los necesarios para justificar la gestión de al menos la década anterior, el tránsito presente –incluida la apuesta por participar en la industria de la seguridad y defensa- y proyectar un futuro con sendas litorales de Ribadeo a A Guarda y residencias para mayores en localidades de menos de 50.000 habitantes. Paseos, peregrinos a Compostela y conectividad física y remota, no ocultaron el dinosaurio aposentado en O Hórreo: la negativa del ministerio de Industria a conceder subvenciones, del Perte de descarbonización, a Altri. Un lanzazo en el costado de la estrategia industrial avalada por los informes medioambientales de la Xunta.

Alfonso Rueda ocupó con soltura el centro del cuadrilátero parlamentario. Llevó a una esquina al gobierno central y en la otra situó a la oposición, con énfasis en el BNG, aunque esto no tenga nada de peyorativo: vi ganar un mundial a Muhammad Alí, después de pasar los sucesivos asaltos del combate metido en su rincón, hasta soltar el golpe definitivo.

Gómez Besteiro, el líder socialista, estuvo hábil en recordarle al presidente sus 16 años en el gobierno para ahora ponerse a pensar en una Galicia grande. A cambio, ofreció una “Galicia mellor”. No esquivó al dinosaurio, la oposición al mismo, pero no a la eólica terrestre y marítima o el hidrógeno verde: ventanas abiertas que Rueda y el país debieran aprovechar. Donde no las hay y sí un muro más alto que el compostelano de San Paio de Antealtares, es en el BNG de Pontón. La “macrocelulosa, la megaminería y el expolio eólico” fue el trípode tremendista de quien acusó a Rueda de ser el presidente “máis antigalego e desleal da historia”.

Hace tres años, un Rueda todavía apocado vivió su primera investidura y Pontón mostró entonces su perfil más cordial y presidencialista. Las urnas y el tiempo han hecho su trabajo; mejorado al primero y afilado las aristas y los nervios de la portavoz nacionalista. Pensar Galicia en grande podía ser una llamada generosa y estimulante a la práctica colectiva, pero la polarización trabaja en su contra.

Contenido patrocinado

stats