El peso de las lágrimas

Publicado: 06 jul 2008 - 02:00 Actualizado: 11 feb 2014 - 00:00

Dicen los que estudian y escriben sobre ello, que el mundo está pesado, medido y numerado. O sea, que el mundo se reduce a cifras. Cifras de un mercado infinito que acumula infinitud de otras cifras, unas macro y otras micro, según a que se refieran y quien las maneje. Todo son números. Pura matemática. La arquitectura, la música, la estructura humana... Las monedas que se emiten... Las reservas de oro... La longitud de las carreteras, las alturas, las anchuras... Los negocios, ganancias y pérdidas El peso de las palabras, la profundidad de los silencios... Los pasos, las horas, la densidad de población... Todo tiene que ver directamente con los números. Hay cifras que gustan y otras no. Cifras que ponen los pelos de punta.

Cifras que hacen pensar que a pesar de que el mundo está pesado, medido y numerado, por fuerza los cálculos tienen que contener tremendos errores en los que oscila la razón, la lógica y el pensamiento abocados a un abismo en cuyo fondo solo se adivinan sombras... Números y números. Cifras y cifras a veces difíciles de concretar. Inmersas en montañas de lana de cabra, miles y miles de mujeres y niñas de corta edad, en Afganistán, son dedicadas a la extracción del cachemir en condiciones infrahumanas durante diez horas diarias, trabajo por el cual sólo perciben menos de un euro. 800.000 mil personas al año son vendidas y compradas para la esclavitud en el mundo. En España, más de un millón de mujeres sufrió maltrato alguna vez en su vida.

España genera al año más de 300.000 toneladas de ropa generalmente en buen estado que acaban en los basureros. Extrañas cifras a las que pueden sumarse otras muchas que nos sitúan ante el problema de los trastornos en la alimentación, léase bulimia y anorexia, y que ya afectan a 200.000 personas en nuestro país.

Algo que según los expertos padecerá una de cada ciento cincuenta chicas de entre doce y dieciocho años. Pero las cifras no se paran ahí, porque quedan las que generan la prostitución, el negocio de las drogas, los muertos en las guerras, los que mueren de hambre, los que están en el umbral de la pobreza, las aberraciones cometidas contra los derechos humanos, los niños secuestrados para matar... Y, o los porcentajes están bien repartidos por toda la superficie del planeta, o éste perderá el equilibrio por el lado de las lágrimas vertidas.

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