Xabier R. Blanco
CLAVE GALICIA
Portero de noche
La televisión insufla rápidamente emociones en las masas para mandarlas a las guerras, crearles sentimientos patrioteros, o inflar el partido Podemos, fundado por unos cuantos universitarios que asustan a la izquierda, PSOE e IU, mientras para el PP son inocuos. Los universitarios chavistas y bolivarianos españoles deberían aterrar a los bancos, a las grandes empresas y fortunas y a los medios de comunicación capitalistas, porque Pablo Iglesias Turrión y los suyos los nacionalizarían. Sin embargo, los invitan a dar charlas en lujosos hoteles y las cadenas de televisión los jalean, igual que hicieron con sus aliados del 15M, entre los que, recuérdese, había indignados a los que los chóferes familiares les llevaban comida a escondidas.
Estamos en una sociedad que vive sometida a la publicidad. De alimentos, zapatos, coches, sexo o ideologías. El secesionismo catalanista no es más que potentes eslóganes. Como fueron los que llevaron a un nacionalista serbio a asesinar al heredero austro-húngaro, lo que inició la I Guerra Mundial hace un siglo que se conmemora doloridamente estos días.
La aparición de Podemos evoca la de la Falange en 1933, con sus élites universitarias y un programa filosocialista más cercano a las izquierdas que a la derechista CEDA. Socialistas y anarquistas coquetearon y a veces estimularon a la Falange para restarle poder a esa derecha, de manera que pese a la hostilidad entre sus militantes, el socialista Indalecio Prieto se encontraba habitual y amistosamente con J.A. Primo de Rivera.
Aunque los finales no siempre son los planeados, en las guerras y en la propaganda. Y lo mismo que Prieto estimuló la Falange, y Mitterrand a Le Pen, las derechas económicas, mediáticas o políticas que agrandan Podemos, presuntamente para desmoralizar más aún a PSOE e IU, quizás terminen trasquiladas.
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